El pontífice pidió abandonar la escalada armamentista y apostar por el diálogo, la justicia social y la protección de los más vulnerables.
En un mensaje centrado en la paz, el papa Francisco advirtió que “el mundo no se salva afilando espadas” y reclamó a los líderes políticos detener la carrera armamentista y abrir caminos de diálogo efectivo. Según el pontífice, la seguridad no se construye con “más armas ni más muros”, sino con instituciones que cuiden la vida, reduzcan desigualdades y reparen el tejido social.
Francisco lamentó el sufrimiento de poblaciones atrapadas en conflictos y crisis humanitarias y subrayó que la violencia “siempre deja derrotados, incluso entre quienes creen vencer”. Reiteró su llamado a proteger a civiles, migrantes y niños, y a garantizar acceso a ayuda humanitaria sin bloqueos ni condicionamientos.
El Papa pidió invertir en educación, salud y trabajo digno en lugar de incrementar gastos militares, y llamó a las comunidades de fe y a la sociedad civil a “desarmar el corazón”: rechazar el odio, la desinformación y la lógica de la venganza.
Claves del mensaje
- No a la lógica del poder por la fuerza: la paz exige justicia, memoria de las víctimas y procesos de reconciliación verificables.
- Prioridad a la vida: protección de civiles, corredores humanitarios y respeto del derecho internacional.
- Política con horizonte: presupuestos orientados al desarrollo humano, no a la acumulación de armas.
“La paz no es ingenuidad, es construcción”, insistió Francisco, invitando a gobiernos y ciudadanos a convertirse en “artesanos de paz” con gestos concretos: diálogo, cuidado del otro y compromiso con el bien común.










