El Ministerio de Salud Pública alertó sobre la carga creciente de trastornos mentales en el país y llamó a reforzar prevención y acceso a tratamientos. Cifras recientes y estudios comparativos dibujan un panorama exigente para la política pública:
- En República Dominicana, la depresión afecta a un 4.7% de la población (más de 500 mil personas), según datos difundidos en enero. El sistema también sumó personal: de 925 a 1,100 psicólogos y de 145 a 166 psiquiatras entre 2024 y 2025, además de ampliar unidades de intervención en crisis.
- La ansiedad es uno de los diagnósticos más frecuentes. Series oficiales han reportado cientos de miles de atenciones por ansiedad y estiman que cerca del 20% de los dominicanos padece algún trastorno mental a lo largo de la vida.
- Un análisis regional sitúa a RD entre los países con mayor carga por trastornos mentales en Centroamérica y el Caribe (medida por AVADs), subrayando la necesidad de priorizar la salud mental en la agenda sanitaria.
- Contexto global: la OMS calcula >1,000 millones de personas con problemas de salud mental y un incremento pospandemia de depresión y ansiedad. El costo económico y social es alto y golpea con más fuerza a países de ingreso medio.
Claves de política pública
- Detección temprana y puerta de entrada: integrar tamizajes breves (PHQ-9 para depresión, GAD-7 para ansiedad) en APS y urgencias, con rutas de derivación claras. (Recomendación alineada con buenas prácticas citadas por observatorios regionales).
- Más capacidad instalada: mantener el aumento de psiquiatras y psicólogos, y expandir unidades de crisis en provincias con mayor demanda.
- Cobertura y adherencia: fortalecer disponibilidad de psicoterapia y fármacos esenciales; seguimiento comunitario para evitar recaídas. (Consenso OMS).
- Prevención primaria: campañas contra estigma, manejo del estrés, consumo problemático de sustancias y soledad no deseada, factor de riesgo creciente.
La línea de fondo: RD ha empezado a mover las piezas correctas (más personal y servicios), pero la prevalencia y la carga de enfermedad confirman que la salud mental debe ser prioridad sanitaria y presupuestaria sostenida. No basta con atender más; hay que prevenir mejor y tratar a tiempo.










