Puerto Príncipe. Alix Didier Fils-Aimé tomó las riendas del Ejecutivo haitiano con el mensaje de que el país “va en la dirección correcta” y que su prioridad inmediata es la estabilidad política y la seguridad ciudadana. En su primera línea de acciones, el primer ministro ratificó que trabajará para contener a las bandas armadas, asegurar el libre tránsito de personas y bienes y crear condiciones para un proceso electoral viable.
El relevo llega tras el fin de mandato del Consejo Presidencial de Transición y semanas de tensiones internas. Fils-Aimé defendió la continuidad administrativa como requisito para evitar un vacío de poder y se comprometió a coordinar con actores sociales, empresariales y religiosos un plan mínimo de gobernabilidad.
En lo operativo, el gobierno anunció tres focos:
- Seguridad y orden público: refuerzo de operaciones policiales y apoyo logístico internacional para recuperar áreas tomadas por grupos criminales.
- Servicios esenciales: protección de corredores para alimentos, combustibles, hospitales y escuelas, con monitoreo permanente de precios y abastecimiento.
- Ruta electoral: cronograma técnico para recuperar el registro civil, actualizar padrones y garantizar condiciones de participación.
Fils-Aimé subrayó que la normalización institucional no es negociable y que cualquier reforma se hará con criterios de legalidad y transparencia. También llamó a la comunidad internacional a alinear cooperación y asistencia en torno a metas verificables.
En el plano regional, el acercamiento con los países del Caribe y socios de América y Europa se enfocará en seguridad, ayuda humanitaria y apoyo técnico electoral. El Ejecutivo insistió en que la estabilidad de Haití es clave para todo el Caribe y que la prioridad es “orden primero, elecciones después, con garantías reales.”
Claves
- Continuidad del Ejecutivo para evitar vacío de poder.
- Plan inmediato de seguridad y servicios críticos.
- Preparación de condiciones técnicas y logísticas para comicios.
El nuevo ciclo arranca con expectativas altas y un margen de error estrecho: la legitimidad del proceso dependerá de avances medibles en seguridad y de un calendario electoral creíble.










