Inicio / Salud / República Dominicana registra una de las tasas de fecundidad más bajas de su historia

República Dominicana registra una de las tasas de fecundidad más bajas de su historia

Santo Domingo. República Dominicana continúa avanzando hacia una transformación demográfica silenciosa pero profunda. Las estadísticas más recientes muestran una caída sostenida de la fecundidad, confirmando una tendencia que viene modificando la estructura poblacional del país desde hace varias décadas.

Según los datos divulgados, las mujeres dominicanas tienen hoy significativamente menos hijos que las generaciones anteriores, acercando al país a niveles de reemplazo poblacional que hasta hace pocos años parecían lejanos.  

La tendencia forma parte de un fenómeno observado en gran parte de América Latina y del mundo.

Las causas son múltiples:

  • mayor acceso a educación;
  • incorporación creciente de la mujer al mercado laboral;
  • urbanización;
  • cambios culturales;
  • retraso en la edad de matrimonio y maternidad;
  • mayor acceso a métodos de planificación familiar.

Lo interesante es la velocidad del cambio.

Hace apenas unas décadas, República Dominicana era un país de familias numerosas. En 1950 la fecundidad promedio rondaba los cinco hijos por mujer.  

Hoy la tasa se encuentra cerca de 2.2 hijos por mujer, muy próxima al nivel de reemplazo generacional estimado en 2.1.  

La noticia puede parecer técnica.

No lo es.

La fecundidad determina el tamaño futuro de la fuerza laboral, la sostenibilidad de los sistemas de pensiones, la demanda educativa, el mercado inmobiliario y hasta la capacidad de crecimiento económico de un país.

Cuando nacen menos niños, inicialmente se reducen ciertas presiones sobre servicios públicos.

Pero a largo plazo surge otro desafío:

el envejecimiento poblacional.

Europa, Japón y Corea del Sur conocen bien ese problema.

Menos nacimientos significan menos trabajadores futuros sosteniendo una población cada vez más envejecida.

República Dominicana todavía está lejos de enfrentar una crisis demográfica de ese tipo.

Su población sigue creciendo y mantiene una estructura relativamente joven.  

Sin embargo, la dirección de la tendencia es clara.

El país está transitando desde una sociedad caracterizada por el crecimiento acelerado hacia una sociedad de crecimiento más moderado.

Es una transformación silenciosa.

No genera titulares espectaculares.

No produce marchas ni debates encendidos.

Pero terminará influyendo en casi todo:

escuelas, empleos, viviendas, salud, seguridad social y crecimiento económico.

Porque pocas estadísticas dicen tanto sobre el futuro de un país como la cantidad de niños que nacen hoy.

Y la República Dominicana está comenzando a parecerse menos al país de sus abuelos y más al país que será dentro de treinta años.  

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *