La revisión será la primera de este tipo en una década y analizará cuándo y cómo los agentes pueden utilizar la fuerza contra civiles.
NUEVA YORK. El alcalde Zohran Mamdani ordenó una revisión integral de las políticas sobre uso de la fuerza del Departamento de Policía de Nueva York, en medio de crecientes reclamos para fortalecer los mecanismos de supervisión y responsabilidad dentro del cuerpo.
La evaluación será la primera revisión amplia de este tipo realizada por el NYPD en aproximadamente diez años.
El proceso analizará las reglas que determinan cuándo los agentes pueden utilizar fuerza contra civiles, los procedimientos de supervisión y los mecanismos utilizados para investigar posibles abusos.
La administración municipal informó que la revisión se desarrollará durante los próximos meses e incluirá consultas con comunidades y organizaciones de la ciudad.
Mamdani sostuvo que el uso de la fuerza por parte del Estado debe estar sometido a los mayores estándares de responsabilidad.
“Cuando el Gobierno utiliza fuerza contra un neoyorquino, el estándar de responsabilidad debe ser el más alto”, afirmó el alcalde.
La medida forma parte de un paquete más amplio de reformas.
El Ayuntamiento también aumentará los recursos destinados a la Oficina del Inspector General del NYPD y reforzará los procedimientos disciplinarios contra agentes acusados de mala conducta.
Uno de los cambios busca impedir que policías sometidos a procesos disciplinarios puedan retirarse antes de que las investigaciones sean completadas.
El problema quedó expuesto recientemente con el caso de un agente involucrado en la muerte de Win Rozario, un joven de 19 años que fue abatido por policías en 2024 durante una crisis de salud mental.
El agente pudo retirarse antes de que concluyera el procedimiento disciplinario interno.
La comisionada de Policía, Jessica Tisch, reconoció posteriormente que el departamento debió informar al organismo civil encargado de revisar las denuncias contra agentes y atribuyó la omisión a un error humano.
El NYPD implementó ahora un sistema destinado a acelerar los procesos disciplinarios cuando un agente solicita su retiro.
También notificará a las autoridades estatales cuando un policía abandone el cuerpo con cargos administrativos pendientes, con el objetivo de impedir que pueda incorporarse posteriormente a otra agencia policial sin que esas investigaciones sean conocidas.
La revisión llega en un momento de creciente presión política sobre Mamdani.
Sectores progresistas que respaldaron su candidatura reclaman cambios más profundos en el NYPD y han cuestionado su decisión de mantener a Tisch, quien había sido designada durante la administración anterior.
Mamdani llegó a la alcaldía prometiendo transferir determinadas responsabilidades policiales, especialmente las relacionadas con crisis sociales y de salud mental, hacia equipos especializados y trabajadores sociales.
La implementación de esa propuesta ha avanzado más lentamente de lo anunciado inicialmente.
Los sindicatos policiales han criticado la nueva revisión.
Patrick Hendry, presidente de una de las principales organizaciones sindicales del NYPD, afirmó que las medidas responden a presiones políticas y cuestionó que puedan mejorar la seguridad pública.
El NYPD cuenta con aproximadamente 34,000 agentes uniformados y más de 15,000 empleados civiles, lo que lo convierte en el departamento policial más grande de Estados Unidos.
La revisión deberá determinar ahora si las reglas utilizadas durante la última década siguen siendo adecuadas.
Mamdani ha decidido empezar por una pregunta básica.
Cuándo puede la Policía utilizar la fuerza.
Y quién responde cuando se utiliza mal.










