La empresa creadora de Claude prepara su debut bursátil con una valoración estimada de hasta dos billones de dólares. Unos 4,250 trabajadores podrían superar el millón de dólares en patrimonio, mientras sus fundadores acumularían fortunas de miles de millones.
La inteligencia artificial está creando una nueva generación de millonarios en Silicon Valley. Anthropic, una de las principales competidoras de OpenAI, podría convertir en millonarios a ocho de cada diez empleados cuando comience a cotizar en la bolsa estadounidense.
La compañía, fundada en 2021 por Dario Amodei y otros antiguos investigadores de OpenAI, presentó ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) la documentación necesaria para su salida a bolsa, prevista para noviembre.
Las estimaciones sitúan su valoración entre 1.5 y 2 billones de dólares, una cifra que permitiría multiplicar el patrimonio de miles de trabajadores que recibieron acciones como parte de sus remuneraciones.
Según cálculos de la plataforma financiera Hill, recogidos por The Observer, aproximadamente 4,250 de los 5,300 empleados de Anthropic podrían alcanzar un patrimonio superior al millón de dólares.
La distribución sería especialmente significativa entre quienes se incorporaron durante los primeros años de la empresa.
Unos 50 empleados y directivos iniciales podrían acumular participaciones valoradas en más de 100 millones de dólares cada uno. Otros 1,200 investigadores y profesionales especializados superarían los 10 millones, mientras aproximadamente 3,000 trabajadores alcanzarían patrimonios superiores al millón.
Sin embargo, estas cifras son estimaciones privadas, no cantidades confirmadas por Anthropic. Su materialización dependerá del precio al que comiencen a cotizar las acciones y de su comportamiento posterior en el mercado.
Tampoco significa que los trabajadores recibirán inmediatamente ese dinero. Sus participaciones estarán sujetas a restricciones de venta que se levantarán progresivamente, y su valor podrá fluctuar.
Los siete fundadores, por su parte, ya poseen participaciones que representan fortunas multimillonarias. Además, conservarán una estructura especial de control que les permitirá concentrar el 50.1 % del poder de voto de la compañía.
La expansión patrimonial ocurre mientras la industria debate el efecto de la inteligencia artificial sobre el empleo y la distribución de la riqueza.
Los fundadores de Anthropic han prometido destinar el 80 % de sus patrimonios a iniciativas filantrópicas relacionadas con las consecuencias de esta tecnología.
La propia empresa reconoce en sus documentos bursátiles que la inteligencia artificial podría concentrar considerablemente el poder económico.
El fenómeno ilustra una de las grandes contradicciones de la nueva economía tecnológica: mientras millones de trabajadores enfrentan incertidumbre por la automatización, quienes participan directamente en el desarrollo de estos sistemas pueden acumular fortunas extraordinarias.
La salida a bolsa de Anthropic pondrá a prueba tanto el entusiasmo de los inversionistas por la inteligencia artificial como las valoraciones que hoy sustentan esas expectativas de riqueza.









