El Ministerio de Educación planteó la creación de un reglamento nacional para restringir el uso de teléfonos celulares en los centros educativos, con el objetivo de reducir distracciones, mejorar la convivencia escolar y proteger el proceso de aprendizaje.
La propuesta busca establecer normas claras sobre cuándo y cómo los estudiantes pueden portar y utilizar dispositivos móviles dentro de las escuelas. El planteamiento parte de una preocupación creciente: el celular se ha convertido en una fuente constante de interrupciones en el aula, además de alimentar conflictos, acoso digital y exposición a contenidos inapropiados durante la jornada escolar.
La iniciativa contempla que cada centro educativo tenga un marco único y aplicable, en lugar de reglas improvisadas o contradictorias según la escuela. Entre las medidas consideradas se incluyen limitaciones durante clases, controles en recreos, y protocolos para uso pedagógico supervisado cuando sea necesario.
El Ministerio sostiene que el objetivo no es demonizar la tecnología, sino recuperar el aula como espacio de atención, disciplina y formación. También plantea que la regulación debe acompañarse de orientación a familias y estudiantes, para que el control no se convierta en una guerra diaria entre maestros y alumnos.
La discusión se abre en un momento en que varios países han endurecido sus políticas escolares sobre celulares por resultados en rendimiento académico, salud mental y convivencia. En República Dominicana, la medida apunta a poner orden en un problema cotidiano que ya afecta el clima escolar y la calidad educativa.










