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Petróleo a US$250: Rosneft advierte el escenario extremo si Ormuz sigue bloqueado y se amplían sanciones contra Rusia

Moscú. El director ejecutivo de Rosneft, Ígor Sechin, advirtió que los precios del petróleo podrían superar los US$250 por barril si al bloqueo del estrecho de Ormuz se suman nuevas restricciones contra las exportaciones de crudo ruso.

La advertencia fue realizada durante el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, donde Sechin presentó uno de los escenarios más severos para el mercado energético global.

Según el ejecutivo ruso, el cierre o bloqueo efectivo del estrecho de Ormuz ya mantiene paralizados alrededor de 16 millones de barriles diarios, una cifra enorme para el equilibrio del mercado petrolero mundial.

A ese impacto, Sechin añadió otro factor de presión:

las posibles restricciones adicionales contra los 7 millones de barriles diarios que exporta Rusia.

De acuerdo con su planteamiento, si ambos factores se combinan, el precio del crudo podría escalar primero por encima de los US$170 por barril y, en un escenario más extremo, superar los US$250.

El cálculo parte de una idea sencilla:

Ormuz ya afecta una arteria clave del petróleo mundial.

Rusia afectaría otra.

Y si ambas se comprimen al mismo tiempo, el mercado pierde capacidad de absorción.

Sechin también presentó un escenario menos crítico.

Si el estrecho de Ormuz se reabre y el flujo energético se normaliza, estimó que el precio promedio del barril podría situarse entre US$95 y US$96 hacia finales de año, para luego bajar a un rango de US$80 a US$85 dentro de doce meses.

La diferencia entre ambos escenarios es brutal.

Con Ormuz abierto, el mercado sigue tensionado, pero manejable.

Con Ormuz bloqueado y Rusia más restringida, el mundo entraría en una crisis energética de escala mayor.

El impacto no se limitaría al precio del petróleo.

Un barril por encima de US$250 afectaría transporte, alimentos, fertilizantes, electricidad, inflación, tasas de interés y crecimiento económico global.

Para países importadores como República Dominicana, el golpe sería directo.

Más combustibles caros.

Más subsidios.

Más presión fiscal.

Más inflación importada.

Más costo para mover mercancías, producir alimentos y sostener la actividad económica.

La advertencia de Rosneft no debe leerse como una predicción inevitable.

Debe leerse como una señal del punto crítico en que se encuentra el mercado energético.

El mundo está dependiendo demasiado de que dos grandes válvulas no se cierren al mismo tiempo:

Ormuz y Rusia.

Y cuando el sistema energético global se sostiene sobre válvulas geopolíticas, el precio del petróleo deja de ser solo un dato de mercado.

Se convierte en termómetro de guerra, sanciones y miedo.

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