Santo Domingo. La Conferencia del Episcopado Dominicano hizo un llamado a ejercer un periodismo ético y responsable frente al auge de la inteligencia artificial, advirtiendo que ninguna herramienta tecnológica puede sustituir el compromiso con la verdad, el discernimiento y la dignidad humana.
El mensaje llega en un momento especialmente oportuno.
La inteligencia artificial ya escribe textos, genera imágenes, clona voces y produce videos cada vez más difíciles de distinguir de la realidad. Esa capacidad representa una oportunidad para mejorar el trabajo periodístico, pero también un riesgo cuando la velocidad comienza a imponerse sobre la verificación.
El problema no es la tecnología.
El problema es creer que la tecnología puede reemplazar el criterio humano.
Un algoritmo puede resumir un documento en segundos. Puede traducir, organizar datos e incluso redactar una noticia. Lo que no puede hacer es asumir responsabilidad moral por una mentira, una manipulación o una información publicada sin verificar.
Por eso, la pregunta ya no es si los periodistas utilizarán inteligencia artificial.
La pregunta es cómo la utilizarán.
Si la IA se convierte en una herramienta para investigar mejor, detectar patrones o facilitar tareas repetitivas, fortalecerá el periodismo. Si se usa para fabricar noticias, multiplicar desinformación o sustituir la verificación por la velocidad, terminará erosionando la confianza pública.
Y esa confianza es el verdadero patrimonio de cualquier medio.
La advertencia del Episcopado coincide con un debate que ya se desarrolla en todo el mundo. Gobiernos, universidades y organismos internacionales impulsan códigos éticos para garantizar que la inteligencia artificial respete los derechos humanos, la transparencia y la responsabilidad en ámbitos como la comunicación.
República Dominicana tampoco puede quedarse al margen.
La discusión sobre inteligencia artificial no debe limitarse a programadores o empresas tecnológicas. También involucra a periodistas, jueces, profesores, médicos y ciudadanos que cada día consumen información cuya autenticidad resulta más difícil de comprobar.
La IA cambiará la forma de hacer periodismo.
Eso parece inevitable.
Lo que sigue dependiendo de las personas es decidir si ese cambio servirá para acercarnos más a la verdad o para hacer más sofisticada la mentira.
Porque la inteligencia artificial puede generar contenido.
La credibilidad, en cambio, sigue siendo una tarea exclusivamente humana.










