OpenAI prepara su entrada al mercado de los dispositivos domésticos con un aparato sin pantalla que buscaría convertir a ChatGPT en una presencia permanente dentro del hogar.
El equipo tendría una apariencia similar a la de un altavoz inteligente, funcionaría con una batería recargable y podría trasladarse de una habitación a otra.
Su objetivo no sería limitarse a responder preguntas o ejecutar órdenes. El dispositivo estaría diseñado para aprender de cada usuario, interpretar lo que ocurre a su alrededor y ofrecer ayuda antes de que alguien tenga que pedírsela.
Podría responder mensajes, reproducir contenido, controlar aparatos conectados y colaborar en distintas tareas cotidianas.
Para comprender el entorno, incorporaría una cámara, varios sensores y elementos mecánicos capaces de moverse. La intención sería generar una interacción más natural y dar la sensación de que el aparato tiene una personalidad propia.
La voz tendría un papel central. El sistema podría escuchar y hablar al mismo tiempo, mantener conversaciones más fluidas y adaptarse con rapidez al contexto.
El proyecto también contaría con la participación de Jony Ive, antiguo jefe de diseño de Apple, junto con un equipo formado por numerosos diseñadores e ingenieros que trabajaron en productos como el iPhone y el Mac.
La gran apuesta consiste en transformar el asistente tradicional. En lugar de esperar una instrucción aislada, el aparato podría observar el momento, entender las circunstancias y decidir qué información resulta útil.
Pero esa capacidad tendría un precio: conocer profundamente a su propietario.
El dispositivo podría utilizar información personal, incluidos los correos electrónicos, para aprender sobre los hábitos, intereses y necesidades del usuario. Esa personalización abre posibilidades enormes, pero también plantea una pregunta inevitable sobre la privacidad.
¿Cuánta información estamos dispuestos a entregar para que una inteligencia artificial se anticipe a nosotros?
El producto todavía no ha sido presentado oficialmente. La compañía aspiraría a mostrarlo durante 2026 y lanzarlo en 2027, siempre que supere los obstáculos técnicos y legales que rodean su desarrollo.
OpenAI ya no quiere que ChatGPT viva solamente dentro de una pantalla. Quiere ponerlo en medio de la casa, escuchando, aprendiendo y esperando incluso antes de que alguien pronuncie su nombre. (xataka.com)










