El Estado registra 2,070 compañías chinas creadas desde 2016; las auditorías han encontrado fallas en facturación, ITBIS y renta, mientras comerciantes dominicanos denuncian posibles casos de subvaluación
Santo Domingo. El comercio chino creció en República Dominicana mucho más rápido que la capacidad del Estado para vigilarlo.
Los números empiezan a mostrar la dimensión.
La Dirección General de Impuestos Internos registra 2,070 empresas de capital chino creadas entre 2016 y 2026. De ellas, 1,300 permanecen activas y 770 aparecen inactivas.
Solo durante 2025 se registraron 265 nuevas compañías y en lo que va de 2026 otras 132.
Pero el dato más fuerte aparece en las fiscalizaciones.
Entre 2018 y 2026, la DGII realizó 261 fiscalizaciones internas a 159 contribuyentes vinculados a capital chino.
Las revisiones produjeron determinaciones de impuestos superiores a RD$73,500 millones, principalmente relacionadas con Impuesto Sobre la Renta e ITBIS.
No significa necesariamente que todo ese dinero haya sido cobrado.
Una determinación tributaria es el monto que la administración considera pendiente después de revisar las operaciones de un contribuyente y puede posteriormente ser discutido, recurrido o pagado.
A eso se suman 57 fiscalizaciones externas realizadas a otros 35 contribuyentes, con determinaciones cercanas a RD$10,000 millones.
En total, las revisiones superan los RD$83,000 millones.
Entre las infracciones detectadas aparece reiteradamente la falta de emisión de comprobantes fiscales.
Ese incumplimiento representa aproximadamente el 26 % del dinero correspondiente a las multas analizadas por la DGII.
También aparecen negocios sin impresoras fiscales y deficiencias en el registro de operaciones e inventarios.
El problema no termina en Impuestos Internos.
Comerciantes dominicanos llevan años denunciando posibles casos de subvaluación de mercancías importadas, lo que permitiría pagar menos impuestos al momento de entrar productos al país y vender posteriormente a precios difíciles de igualar.
Hasta ahora no existe información pública suficiente para afirmar que esa práctica sea generalizada entre los comercios chinos.
También se han registrado operativos migratorios por trabajadores extranjeros en situación irregular y sanciones relacionadas con normas laborales.
La expansión, mientras tanto, continúa.
Grandes establecimientos de capital chino ya funcionan en Santo Domingo, Santiago, La Vega, San Francisco de Macorís, Puerto Plata, Higüey, La Romana, Barahona y provincias fronterizas.
El problema ya no es que las tiendas chinas estén creciendo.
Es que crecieron antes de que el Estado aprendiera a seguirles el rastro completo.










