El planeta cruzará el límite del Acuerdo de París en los próximos años; incluso en el mejor escenario, la temperatura llegaría a 1.8 grados antes de comenzar a bajar
Nairobi. El mundo llegó tarde.
La Organización de las Naciones Unidas reconoce por primera vez que ya resulta prácticamente inevitable superar temporalmente el límite de 1.5 grados Celsius de calentamiento global que durante una década fue presentado como la frontera que la humanidad debía evitar.
La pregunta ahora ya no es únicamente cómo impedir cruzarla.
Es cómo regresar.
Un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente calcula que el planeta probablemente superará los 1.5 grados sobre los niveles preindustriales durante los próximos años.
Incluso en el escenario más favorable analizado por Naciones Unidas, la temperatura alcanzaría un máximo cercano a 1.8 grados antes de comenzar a descender.
Otros escenarios superan los 2 grados.
La diferencia parece pequeña.
No lo es.
Cada décima adicional aumenta la intensidad de las olas de calor, inundaciones, sequías e incendios, acelera la desaparición de glaciares y eleva el nivel del mar.
También aumenta el riesgo de provocar cambios difíciles o imposibles de revertir.
Entre ellos están la desestabilización de grandes capas de hielo, el deterioro de la Amazonía y alteraciones en las corrientes del Atlántico que ayudan a regular el clima mundial.
El informe advierte además sobre daños crecientes para la agricultura, el suministro de agua, la salud, las ciudades, las infraestructuras y las economías.
Los pequeños Estados insulares y las regiones costeras estarán entre los más expuestos.
La ONU plantea ahora una estrategia distinta: superar el límite durante el menor tiempo posible, alcanzar un máximo y después reducir nuevamente la temperatura global por debajo de 1.5 grados.
Para hacerlo sería necesario recortar rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero, abandonar progresivamente los combustibles fósiles, reducir el metano y eventualmente retirar enormes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera.
Nada de eso elimina los daños que ocurran mientras la temperatura permanezca por encima del límite.
Algunos serán permanentes.
Después de décadas discutiendo cómo evitar entrar en la zona peligrosa, el planeta está a punto de hacerlo.
Ahora la batalla es por no quedarse allí.










