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Xi Jinping defiende ante Trump la estabilidad estratégica entre China y Estados Unidos

WASHINGTON. El presidente de China, Xi Jinping, defendió este jueves la necesidad de mantener la estabilidad estratégica entre Pekín y Washington durante su encuentro con Donald Trump en la Casa Blanca, en una visita de Estado marcada por las tensiones comerciales, la competencia tecnológica y la guerra con Irán.

Xi sostuvo que los intereses de ambas potencias están profundamente entrelazados y planteó la necesidad de gestionar sus diferencias mediante el diálogo y la cooperación para evitar que la rivalidad desemboque en una confrontación.

Trump, por su parte, destacó su relación personal con el mandatario chino y aseguró que ambos mantienen una estrecha amistad.

La visita representa el segundo encuentro entre los dos presidentes durante 2026, después de la reunión celebrada en Pekín el pasado mayo, y el primer viaje de Xi a Washington en más de una década.

El mandatario estadounidense recibió personalmente a su homólogo en la base aérea Andrews y posteriormente le ofreció una ceremonia oficial en la Casa Blanca.

Uno de los principales asuntos de la agenda es la inteligencia artificial, convertida en un nuevo frente de competencia estratégica entre las dos mayores economías del planeta.

Washington y Pekín han iniciado conversaciones para establecer mecanismos de comunicación ante posibles incidentes relacionados con sistemas avanzados de IA que puedan comprometer la seguridad nacional.

La iniciativa contempla desarrollar un sistema bilateral de notificaciones para prevenir crisis tecnológicas y evitar que determinados incidentes provoquen escaladas entre ambas potencias.

En el terreno económico también se registraron avances.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que ambos gobiernos acordaron prolongar durante dos meses la tregua comercial que debía expirar el próximo 10 de noviembre.

La extensión permitirá mantener las condiciones actuales mientras continúan las negociaciones para alcanzar un acuerdo de mayor alcance.

Sin embargo, las diferencias estructurales permanecen.

Estados Unidos mantiene restricciones sobre determinadas tecnologías avanzadas y semiconductores, mientras China busca reducir su dependencia de proveedores estadounidenses y fortalecer su propia industria tecnológica.

Taiwán constituye otro de los principales puntos de tensión. Pekín considera la isla parte de su territorio y rechaza las ventas de armamento estadounidense, mientras Washington mantiene su respaldo a la seguridad taiwanesa.

La guerra con Irán también figura entre los asuntos previstos para las conversaciones, especialmente por sus consecuencias sobre el suministro energético internacional y las relaciones económicas de China con Teherán.

La reunión se produce en un momento en que ambos gobiernos intentan impedir que sus diferencias comerciales y geopolíticas deterioren todavía más sus relaciones.

La estabilidad estratégica defendida por Xi no supone el final de la competencia entre ambas potencias.

Representa, por ahora, un esfuerzo diplomático para establecer mecanismos de cooperación y administrar una rivalidad que continúa definiendo buena parte de las relaciones internacionales.

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