SANTO DOMINGO. La Iglesia católica reclamó este jueves medidas concretas para enfrentar la violencia y la inseguridad en República Dominicana y advirtió que el país no puede continuar limitándose a discutir un problema que afecta directamente la tranquilidad de las familias.
El llamado fue realizado por el sacerdote fray Jorge Jiménez durante la celebración eucarística por el Día de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona del pueblo dominicano, en la histórica iglesia de Las Mercedes, ubicada en la Ciudad Colonial.
Durante su homilía, el religioso cuestionó que la delincuencia continúe ocupando el debate nacional sin que se consigan soluciones suficientes y pidió a las autoridades y a la sociedad pasar de los discursos a las acciones.
Jiménez sostuvo que la violencia no constituye un fenómeno aislado, sino que está relacionada con otros problemas que afectan a la sociedad dominicana, entre ellos la educación, la cultura, la corrupción y las formas utilizadas por algunas personas para obtener bienes materiales.
El sacerdote también hizo referencia al reciente ataque contra el merenguero Julián Oro Duro y su esposa, quien perdió la vida durante el asalto ocurrido en su residencia de Santo Domingo Este.
Señaló que hechos de esta naturaleza generan preocupación entre los ciudadanos y reflejan una situación que necesita respuestas más profundas.
El religioso insistió en que la seguridad no puede abordarse exclusivamente desde la actuación policial, sino que requiere examinar las condiciones sociales y culturales que contribuyen a la violencia.
Asimismo, exhortó a promover espacios de diálogo entre las autoridades, las instituciones y los distintos sectores de la sociedad para encontrar soluciones.
Recordó que la Iglesia forma parte de la sociedad dominicana y que las preocupaciones de los ciudadanos también afectan directamente a la comunidad religiosa.
Pese a sus advertencias, llamó a los fieles a mantener la esperanza y fortalecer su compromiso con la convivencia pacífica.
Las declaraciones se produjeron durante las celebraciones del Día de Nuestra Señora de las Mercedes, que congregaron desde tempranas horas a numerosos devotos en los principales templos católicos del país.
La jornada religiosa incluyó celebraciones eucarísticas y actividades de veneración a la patrona nacional, mientras el mensaje de la Iglesia estuvo marcado por una preocupación que trasciende las ceremonias: la necesidad de enfrentar las causas de la violencia y recuperar la tranquilidad de las familias dominicanas.










