Moscú asegura que Kiev atacó instalaciones petroleras en Sarátov y Riazán pese a la propuesta estadounidense de detener los golpes contra infraestructura energética. Ucrania acusa a Rusia de hacer exactamente lo mismo.
MOSCÚ. Rusia acusó a Ucrania de no mostrar voluntad para alcanzar una tregua energética después de nuevos ataques contra refinerías rusas, mientras ambos países continúan golpeando infraestructura crítica pese a los intentos de Estados Unidos de detener esa parte de la guerra.
El viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, aseguró que fuerzas ucranianas atacaron instalaciones petroleras en las regiones de Sarátov y Riazán.
“Vemos que la parte ucraniana no muestra ningún avance hacia un alto el fuego energético”, afirmó Novak durante la Semana de la Energía de Rusia.
Los ataques se produjeron después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, pidiera públicamente a Ucrania detener sus operaciones contra refinerías rusas.
Trump sostiene que esos ataques están contribuyendo al aumento internacional de los precios de los combustibles y ha presionado al Gobierno de Volodímir Zelenski para que suspenda ese tipo de operaciones.
El mandatario estadounidense anunció el domingo una supuesta “tregua energética” entre Rusia y Ucrania con efecto inmediato.
Sin embargo, los términos exactos del acuerdo nunca fueron divulgados y las dos partes no han confirmado públicamente haber aceptado un mecanismo formal y completo.
El Kremlin se ha limitado a señalar que los contactos continúan.
Ucrania, por su parte, sostiene que está dispuesta a dejar de atacar instalaciones energéticas rusas siempre que Moscú haga lo mismo.
El problema es que ambos gobiernos se acusan mutuamente de incumplir esa condición.
Mientras Rusia denunciaba los ataques contra sus refinerías, fuerzas rusas lanzaron una amplia ofensiva con misiles y drones contra Ucrania.
Los ataques dejaron al menos tres muertos y dañaron decenas de instalaciones energéticas en Kiev y Járkov.
Alrededor de 600,000 personas quedaron temporalmente sin electricidad.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó ataques contra varias plantas eléctricas ucranianas, aunque Moscú sostiene que sus objetivos están relacionados con la infraestructura utilizada por las Fuerzas Armadas de Ucrania.
Zelenski acusó a Rusia de ignorar la propuesta estadounidense y afirmó que Kiev respetaría una tregua energética si Moscú cesa sus propios ataques.
Las refinerías rusas se han convertido durante los últimos meses en uno de los principales objetivos estratégicos de Ucrania.
Kiev intenta reducir la capacidad de Moscú para producir combustibles, disminuir sus ingresos energéticos y afectar el suministro utilizado por las fuerzas rusas.
Los ataques han provocado cierres temporales y reducciones de producción en distintas instalaciones.
La presión sobre el sector energético ruso coincide además con una crisis mundial de combustibles refinados y elevados precios del diésel.
Estados Unidos alcanzó recientemente un acuerdo para permitir determinadas exportaciones rusas de diésel, una medida que Washington presenta como mecanismo para aumentar la oferta internacional y reducir precios.
El acuerdo ha generado fuertes críticas de Ucrania y varios gobiernos europeos, que consideran que proporciona nuevos ingresos a Moscú mientras continúa la guerra.
La batalla energética se ha convertido así en uno de los frentes centrales del conflicto.
Estados Unidos intenta conseguir que ambos países dejen de atacar instalaciones capaces de afectar el suministro mundial.
Rusia acusa a Ucrania de no detenerse.
Ucrania acusa a Rusia exactamente de lo mismo.
Y mientras continúan las negociaciones sobre una tregua energética, las refinerías y centrales eléctricas siguen ardiendo.










