El teletrabajo parecía condenado a reducir permanentemente la demanda de oficinas. Seis años después de la pandemia, los mejores espacios de Madrid y Barcelona escasean y sus precios vuelven a romper récords.
MADRID. El auge del teletrabajo durante la pandemia parecía anunciar una crisis permanente para el negocio de las oficinas. Edificios vacíos, alquileres en descenso y proyectos paralizados alimentaron durante años la idea de que las empresas necesitarían cada vez menos espacio.
El mercado está comenzando a contar una historia diferente.
El regreso progresivo de los empleados a modelos presenciales e híbridos ha reactivado la demanda de oficinas, especialmente de los inmuebles modernos y mejor ubicados, mientras varios años de escasa construcción han reducido considerablemente la oferta disponible.
El resultado son alquileres en máximos históricos.
En Madrid, las oficinas prime alcanzan alrededor de 44 euros por metro cuadrado al mes, un incremento de 7.3 % respecto al año anterior, según JLL.
La consultora asegura que las rentas de los mejores edificios de la capital acumulan 21 trimestres consecutivos de crecimiento.
Barcelona muestra una presión todavía mayor.
BNP Paribas Real Estate calcula que los alquileres prime aumentaron 23 % interanual durante el segundo trimestre de 2026, el mayor incremento entre los principales mercados europeos analizados por la compañía.
La contratación de oficinas en Barcelona alcanzó 201,000 metros cuadrados durante el primer semestre, 35 % más que un año antes y 28 % por encima del promedio de los últimos cinco años.
La recuperación no significa que las empresas hayan regresado simplemente al modelo de 2019.
El trabajo híbrido continúa formando parte de la realidad laboral.
Lo que ha cambiado es el tipo de oficina que buscan las compañías.
Las empresas utilizan menos espacio en algunos casos, pero demandan edificios modernos, eficientes, bien comunicados y con servicios capaces de justificar que los trabajadores abandonen sus casas para acudir presencialmente.
Según JLL, los edificios que ofrecen servicios adicionales pueden conseguir alquileres hasta 17 % superiores.
El problema es que existe poca oferta con esas características.
Entre 2020 y 2024 se redujo considerablemente la inversión en nuevas oficinas y remodelaciones, precisamente cuando el mercado atravesaba su peor momento.
Además, parte de los edificios que quedaron vacíos durante la pandemia fueron transformados en viviendas y hoteles.
Alrededor de un millón de metros cuadrados de oficinas en España habría cambiado de uso durante los últimos tres años.
Ahora que la demanda regresa, esos espacios ya no existen.
También aparece otro problema: la antigüedad del parque inmobiliario.
JLL estima que 90 % de las oficinas de Madrid y 82 % de las de Barcelona tienen más de diez años.
La consultora calcula que serían necesarios unos 5,800 millones de euros para modernizar los principales edificios de ambas ciudades y advierte que más del 40 % del parque actual podría quedar obsoleto hacia 2030.
La crisis que amenazaba al sector inmobiliario corporativo no desapareció exactamente.
Cambió de forma.
Durante la pandemia sobraban oficinas.
Ahora empiezan a faltar las que las empresas realmente quieren.









