El presidente brasileño convirtió la soberanía nacional y las acusaciones de corrupción contra Flávio Bolsonaro en los ejes de su ofensiva final antes de las elecciones del domingo.
BRASILIA. Luiz Inácio Lula da Silva endureció considerablemente su discurso electoral a solo días de la segunda vuelta presidencial en Brasil y planteó los comicios del próximo domingo como una decisión sobre la soberanía del país y su relación con Estados Unidos. (EFE)
Durante una caminata de campaña entre Juazeiro, en Bahía, y Petrolina, en Pernambuco, Lula aseguró que el 25 de octubre no estará en juego únicamente quién gobernará Brasil durante los próximos cuatro años.
El mandatario afirmó que los brasileños deberán decidir si quieren “besar la bandera brasileña” o “ponerse a cuatro patas” ante la estadounidense. (EFE)
La declaración forma parte de una estrategia que Lula ha utilizado durante buena parte de la campaña para cuestionar la cercanía de la familia Bolsonaro con el Gobierno de Donald Trump.
Lula acusa a los Bolsonaro de favorecer los intereses estadounidenses por encima de los brasileños y ha utilizado los aranceles impuestos por Washington a productos de Brasil como uno de sus principales argumentos para defender una política exterior más independiente. Flávio Bolsonaro rechaza que sus posiciones impliquen subordinación a Estados Unidos. (Reuters)
Pero el presidente también aumentó la presión sobre su adversario en otro frente.
Lula desafió públicamente a Bolsonaro a autorizar el acceso de la Justicia Electoral a sus registros bancarios, fiscales y telefónicos.
El mandatario presentó una autorización para que sus propios datos y los de miembros de su familia puedan ser examinados si Bolsonaro acepta hacer lo mismo.
“Quien no tiene nada que esconder no tiene nada que temer”, ha sostenido Lula al defender la propuesta. (Reuters)
El desafío ocurre después de un primer debate de segunda vuelta dominado por acusaciones cruzadas de corrupción.
Bolsonaro cuestionó al presidente por investigaciones relacionadas con personas de su entorno y uno de sus hijos.
Lula respondió señalando investigaciones que afectan a Bolsonaro y cuestionando sus relaciones financieras. Ambos niegan haber cometido irregularidades. (Folha de S.Paulo)
El presidente llevó ahora el enfrentamiento un paso más lejos y condicionó su participación en el último debate presidencial, programado para este viernes, a que su adversario acepte abrir esos registros. (EFE)
La ofensiva ocurre en una elección extremadamente cerrada.
Flávio Bolsonaro terminó la primera vuelta con aproximadamente 47 % de los votos, frente al 45 % obtenido por Lula. Ninguno consiguió superar el 50 % necesario para ganar sin balotaje. (El País)
Uno de los principales objetivos de Lula durante los últimos días será movilizar a quienes no participaron en la primera ronda.
Más de 33 millones de brasileños, alrededor del 21 % del electorado habilitado, se abstuvieron el pasado 4 de octubre.
Lula ha dirigido llamados especialmente a esos ciudadanos y a los mayores de 70 años, para quienes el voto es opcional en Brasil. (EFE)
La campaña oficialista también ha intensificado los actos de calle, la publicidad digital y los anuncios de medidas económicas y sociales durante la recta final. (Folha de S.Paulo)
A cinco días de las urnas, Lula ha decidido que la última semana no sea discreta.
Ya no presenta únicamente la elección como una disputa entre dos programas de Gobierno.
La presenta como una decisión sobre quién manda en Brasil.










