El presidente salvadoreño acusó a sectores haitianos de sostener la violencia mediante el tráfico de armas, las drogas y la colaboración con grupos criminales. Su declaración coincide con una creciente intervención militar de El Salvador, que ya movilizó 2,000 soldados y helicópteros de combate.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, prometió ayudar a los haitianos a recuperar el control de su país y dirigió duras acusaciones contra quienes financian, arman y protegen a las pandillas responsables de la crisis de seguridad.
En un mensaje publicado en criollo haitiano, el mandatario sostuvo que la violencia no puede explicarse únicamente por la intervención de actores extranjeros, sino también por la colaboración de sectores nacionales que obtienen beneficios económicos y políticos de la inestabilidad.
Bukele recurrió a la figura de Jean-Jacques Dessalines, líder de la independencia haitiana, para establecer un paralelismo entre quienes participaron en su asesinato y los actuales colaboradores de las organizaciones criminales.
Según el gobernante, algunos de esos actores integran directamente las pandillas, mientras otros les suministran armas, financiamiento y protección para mantener su dominio territorial.
El mandatario también responsabilizó a sectores haitianos de colaborar con intereses extranjeros en actividades relacionadas con el narcotráfico, el saqueo de recursos y el control de comunidades.
Sin identificar personas u organizaciones específicas, cuestionó que las redes criminales internacionales puedan operar sin el respaldo de colaboradores locales.
Su mensaje constituye una ampliación del discurso salvadoreño sobre la crisis haitiana, al señalar no solamente a los integrantes armados de las pandillas, sino también a las estructuras económicas que permiten su funcionamiento.
Las declaraciones coinciden con el despliegue de aproximadamente 2,000 militares salvadoreños, enviados inicialmente para localizar a cuatro especialistas de aviación desaparecidos durante una emboscada el pasado 18 de octubre.
Bukele informó, además, que helicópteros de combate de su país intervinieron para repeler un ataque contra soldados de Chad pertenecientes a la Fuerza de Supresión de Pandillas.
Por su parte, el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, agradeció la cooperación salvadoreña y aseguró que las operaciones internacionales se desarrollan bajo una estrategia coordinada por el Estado haitiano.
El mandatario centroamericano insistió en que sus fuerzas no actúan como invasoras y llamó a los ciudadanos haitianos a recuperar sus comunidades.
Sin embargo, todavía no ha precisado cuánto tiempo permanecerán sus tropas ni hasta dónde se extenderá la intervención militar.
La declaración introduce una dimensión adicional en la estrategia contra las pandillas: enfrentar no solamente a los grupos armados que controlan territorios, sino también a quienes proporcionan los recursos necesarios para sostener sus operaciones.










