Las elecciones legislativas de Estados Unidos dejan importantes pérdidas para el Partido Republicano, incluso en estados tradicionalmente conservadores. El encarecimiento de la vida, la guerra contra Irán y el descontento con la administración de Donald Trump marcaron una jornada que altera el equilibrio de poder en Washington.
El Partido Demócrata arrebató este martes el control del Senado a los republicanos y logró importantes avances en la Cámara de Representantes, en unas elecciones de medio término que representan un fuerte revés para el presidente Donald Trump.
Los resultados sorprendieron por la magnitud de las victorias demócratas en territorios donde los republicanos habían mantenido una posición dominante durante décadas. La oposición también conquistó varias gobernaciones y consiguió derrotar a candidatos respaldados directamente por el mandatario.
Entre los resultados más significativos figura Texas, donde James Talarico se convirtió en el primer demócrata elegido senador desde 1988. En ese mismo estado, Gina Hinojosa derrotó al gobernador republicano Greg Abbott, poniendo fin a más de tres décadas de administraciones conservadoras.
Los demócratas también consiguieron victorias senatoriales en Carolina del Norte, Carolina del Sur, Kansas y Ohio. En este último estado, Sherrod Brown recuperó el escaño que había perdido dos años antes.
La magnitud del resultado refleja un cambio respecto a las elecciones presidenciales de 2024, cuando Trump regresó a la Casa Blanca acompañado de mayorías republicanas en ambas cámaras del Congreso.
El costo de vida fue uno de los principales asuntos de la campaña. El encarecimiento de los combustibles y los alimentos, las consecuencias de la política arancelaria y la prolongación de la guerra contra Irán alimentaron el descontento de numerosos electores.
Las encuestas a pie de urna también identificaron preocupaciones relacionadas con la corrupción y el rumbo político del país.
Trump había participado activamente en la campaña republicana, respaldando candidatos y solicitando a sus seguidores que votaran como si su propio nombre estuviera en las papeletas.
Tras conocerse los resultados, el mandatario sostuvo que no era personalmente responsable de las derrotas porque no figuraba entre los candidatos. Posteriormente manifestó su disposición a aceptar los resultados y trabajar con los demócratas.
La nueva composición del Senado tendrá consecuencias directas para su administración. Los demócratas podrán controlar comisiones legislativas, impulsar investigaciones y dificultar la confirmación de determinados nombramientos judiciales y gubernamentales.
En la Cámara de Representantes, EL PAÍS daba por conseguida la mayoría demócrata durante la madrugada, aunque otros recuentos todavía mantenían escaños decisivos pendientes de adjudicación.
Trump conservará sus atribuciones ejecutivas, incluido el poder de veto y sus competencias en política exterior, pero deberá enfrentar mayores controles legislativos durante los dos años restantes de su mandato.
El nuevo Congreso asumirá sus funciones en enero de 2027, en un escenario político considerablemente distinto al que acompañó el regreso del presidente republicano al poder.









