La compañía detectó campañas masivas de “destilación” con millones de consultas y descubrió que conversaciones privadas, datos empresariales y hasta credenciales terminaron pasando por sus sistemas
San Francisco. Anthropic asegura haber descubierto una operación industrial para utilizar Claude como profesor involuntario de modelos chinos de inteligencia artificial.
Pero el hallazgo dejó otra revelación bastante incómoda.
Para descubrirlo, Anthropic tuvo que saber con enorme detalle qué estaban haciendo los usuarios con Claude.
La empresa identificó campañas atribuidas a siete laboratorios chinos que habrían utilizado millones de respuestas de sus modelos para entrenar y mejorar sistemas propios mediante una técnica conocida como destilación.
La destilación es perfectamente normal en inteligencia artificial: un modelo avanzado genera respuestas que sirven posteriormente para entrenar a otro más pequeño o barato.
El conflicto aparece cuando se hace contra un competidor sin autorización y utilizando mecanismos destinados a ocultar quién está realmente detrás de las consultas.
Anthropic señala especialmente a Alibaba.
Según su investigación, operadores vinculados al gigante chino generaron más de 151 millones de intercambios con Claude utilizando alrededor de 3,500 cuentas fraudulentas.
La compañía sostiene que intentaban obtener incluso las cadenas de razonamiento del modelo para mejorar distintas generaciones de Qwen.
También identificó actividades atribuidas a DeepSeek, Xiaomi, Moonshot y Zhipu, entre otras empresas.
Pero ahí aparece la parte que afecta directamente a cualquier usuario.
Anthropic descubrió que algunas compañías no enviaban solamente preguntas diseñadas específicamente para copiar capacidades de Claude.
También habrían reenviado conversaciones reales de sus propios usuarios.
En esas sesiones aparecieron nombres, correos electrónicos, información de empresas y otros datos sensibles.
En un caso había credenciales activas para servicios digitales.
En otro, proyecciones internas de inversión de una compañía farmacéutica multinacional.
Algunos usuarios ni siquiera sabían que sus conversaciones terminarían siendo procesadas por Claude.
Anthropic sostiene que desarrolló sistemas capaces de detectar patrones de uso, identificar redes de cuentas fraudulentas, estudiar el tipo de tareas solicitadas y reconstruir cómo estaban siendo utilizadas las respuestas.
Solo durante el primer semestre de 2026 bloqueó 11.4 millones de cuentas relacionadas con distintos abusos de sus servicios.
Eso permitió descubrir la operación.
También demuestra la capacidad de vigilancia que existe detrás de estos sistemas.
La historia empezó como una acusación de espionaje tecnológico entre Estados Unidos y China.
Terminó recordando algo bastante más cercano.
Cuando hablamos con una inteligencia artificial, no estamos hablando solos.
Y la empresa que está detrás puede saber mucho más de esa conversación de lo que imaginamos.










