El presidente afirmó que Irán podría destruir alguna de las dos ciudades y calificó ese escenario como un “pequeño precio a pagar”, provocando críticas incluso entre candidatos republicanos a menos de un mes de las elecciones.
WASHINGTON. Unas declaraciones de Donald Trump sobre la posibilidad de que Irán ataque Los Ángeles o San Diego han abierto un nuevo frente político para los republicanos cuando faltan menos de cuatro semanas para las elecciones de medio término en Estados Unidos.
Durante un mitin celebrado en Nebraska, Trump defendía su estrategia en la guerra con Irán cuando afirmó que el país podría llegar a atacar una ciudad estadounidense.
“Podrían destruir una ciudad. Dejemos que destruyan Los Ángeles. Dejemos que destruyan San Diego. Es un precio muy pequeño a pagar”, declaró el mandatario antes de asegurar que el conflicto terminará próximamente.
Las palabras provocaron una inmediata reacción en California.
El gobernador Gavin Newsom, la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, y el alcalde de San Diego, Todd Gloria, rechazaron las declaraciones y exigieron que cualquier amenaza contra ciudades estadounidenses sea tratada como un asunto de seguridad nacional.
Las críticas también llegaron desde el Partido Republicano.
Jim Desmond, candidato republicano al Congreso por San Diego, señaló que ninguna ciudad estadounidense debe ser considerada prescindible.
El representante republicano Kevin Kiley también se distanció de las palabras del presidente y defendió la obligación del Gobierno federal de proteger a todos los ciudadanos independientemente del estado donde residan.
La Casa Blanca respondió que las declaraciones fueron sacadas de contexto.
El director de comunicaciones, Steven Cheung, aseguró que Trump no estaba sugiriendo permitir un ataque contra California, sino explicando las consecuencias que, según la administración, podría tener permitir que Irán desarrollara armas nucleares.
La polémica llega en un momento delicado para los candidatos republicanos.
Las papeletas comenzaron a llegar esta semana a millones de electores de California para las elecciones del próximo 3 de noviembre.
El estado elegirá gobernador, fiscal general, miembros del Congreso y otras autoridades.
En la carrera por la gobernación, el demócrata Xavier Becerra mantiene ventaja sobre el republicano Steve Hilton.
Una encuesta reciente del Instituto de Estudios Gubernamentales de la Universidad de California en Berkeley situó a Becerra con 58 % entre los votantes probables frente a 33 % de Hilton.
Trump tampoco atraviesa un buen momento político en California.
La misma institución registró recientemente su nivel más bajo de aprobación en el estado desde que regresó a la Casa Blanca.
A la guerra con Irán se suman preocupaciones económicas que afectan especialmente a los californianos.
El precio de la gasolina supera ampliamente el promedio nacional, mientras el costo de la vivienda, los seguros médicos y otros gastos básicos continúa ocupando los primeros lugares entre las preocupaciones de los votantes.
La guerra se ha convertido además en un asunto cada vez más presente en la campaña nacional.
El conflicto lleva más de siete meses y ha provocado fuertes alteraciones en los mercados energéticos internacionales.
Trump sostiene que enfrentarse a Irán era necesario para impedir que Teherán desarrollara armas nucleares.
Sus adversarios cuestionan el costo económico y humano de una guerra cuyo final continúa sin una fecha clara.
La controversia llega también cuando candidatos republicanos en varias contiendas competitivas intentan marcar cierta distancia de algunas posiciones del presidente sin romper con él.
Trump continúa siendo la figura dominante del Partido Republicano y una herramienta fundamental para movilizar a su base.
Pero esa misma influencia obliga a sus candidatos a responder por prácticamente cada declaración presidencial.
Esta vez ocurrió con dos ciudades que concentran alrededor de 13 millones de habitantes.
Los Ángeles y San Diego no estaban en la campaña.
Trump acaba de ponerlas en el centro.










