Washington. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la inflación estadounidense tardará más de lo previsto en regresar al objetivo del 2 %, debido al impacto combinado de los aranceles comerciales impulsados por la administración de Donald Trump y el encarecimiento del petróleo derivado de la guerra con Irán. El organismo ahora proyecta que la inflación no volverá a niveles considerados normales hasta finales de 2027.
La revisión supone un retraso de aproximadamente seis meses respecto a las previsiones anteriores del FMI y refleja una preocupación creciente sobre la persistencia de las presiones inflacionarias en la mayor economía del mundo.
Según la portavoz del organismo, Julie Kozack, el alza del petróleo está ejerciendo una nueva presión sobre los precios al consumidor, mientras los efectos de los aranceles comienzan a trasladarse gradualmente a la economía real.
El problema es doble.
Por un lado, los conflictos en Oriente Medio han elevado los costos energéticos y reducido inventarios globales de petróleo y combustibles refinados. Por otro, la política comercial estadounidense está aumentando costos de importación en distintos sectores productivos.
La inflación estadounidense se situó en abril en torno al 3.8 % interanual, muy por encima de la meta del 2 % perseguida por la Reserva Federal. La energía ha sido uno de los principales motores de esa subida, especialmente la gasolina.
El FMI también advirtió que este escenario obliga a la Reserva Federal a actuar con cautela respecto a posibles reducciones de tasas de interés. Mientras la inflación continúe elevada, el margen para flexibilizar la política monetaria seguirá siendo limitado.
Para República Dominicana, la noticia merece atención.
Una inflación persistente en Estados Unidos suele traducirse en tasas de interés más altas durante más tiempo, fortalecimiento relativo del dólar y mayores presiones sobre economías importadoras de energía como la dominicana. Además, el encarecimiento del petróleo continúa elevando los costos globales de transporte, combustibles y producción.
La señal de fondo es clara.
Durante años el gran temor de los bancos centrales fue una inflación demasiado baja.
Ahora el problema es exactamente el contrario.
La combinación de geopolítica, energía y comercio está demostrando que la inflación puede ser mucho más persistente de lo que muchos esperaban.
Y cuando el FMI mueve el horizonte de normalización hasta 2027, no está haciendo una corrección técnica.
Está reconociendo que la economía mundial podría convivir con precios elevados durante bastante más tiempo del que se creía.










