El calor reduce las cosechas, deja ríos en mínimos históricos y obliga a varios países a restringir el uso de agua para mantener operativas infraestructuras críticas
Bruselas. Europa enfrenta una de las peores sequías de los últimos años y sus efectos ya alcanzan tres sectores estratégicos al mismo tiempo: la producción de alimentos, el transporte fluvial y la generación de electricidad.
Las altas temperaturas y la falta de lluvias han reducido el caudal de ríos fundamentales como el Danubio, el Rin y el Mosa, afectando la navegación comercial, el abastecimiento de agua y el funcionamiento de varias centrales nucleares que dependen de esos cursos para refrigerar sus reactores. (El Día de La Plata)
En Francia, 98 de los 101 departamentos registran condiciones de sequía y más de la mitad se encuentran bajo restricciones severas en el uso del agua. La situación también obligó a adelantar la vendimia del champán y amenaza la producción agrícola del país. (El Día de La Plata)
Austria informó que su cosecha de cereales cayó 18.4 % respecto al año pasado, mientras que en el Reino Unido organizaciones agrícolas advierten que la producción de granos podría registrar su peor resultado en décadas debido al calor extremo. (El Día de La Plata)
La crisis también golpea el sistema energético.
En Rumanía, el bajo nivel del Danubio obligó a desconectar preventivamente uno de los reactores de la central nuclear de Cernavodă y el Gobierno analiza retrasar el cierre de plantas de carbón para garantizar el suministro eléctrico. En Francia y Eslovenia varias centrales nucleares redujeron su producción por la disminución del caudal y el aumento de la temperatura de los ríos utilizados para enfriar los reactores. (El Día de La Plata)
El transporte tampoco escapa al problema.
El Danubio registra algunos de los niveles más bajos de las últimas décadas, dejando embarcaciones varadas y obligando a reducir la carga de los buques. En Alemania, el bajo nivel del Rin elevó los costos del transporte fluvial de mercancías, mientras que Países Bajos cerró esclusas para conservar agua dulce y contener el avance de la salinidad. (El Día de La Plata)
Los meteorólogos no prevén un alivio inmediato.
Las lluvias seguirán siendo escasas durante agosto y varios gobiernos ya preparan nuevas restricciones para proteger las reservas de agua.
La sequía dejó de ser un problema agrícola.
Ahora también condiciona la producción de energía, el comercio y el funcionamiento de infraestructuras esenciales en buena parte de Europa.










