El mandatario brasileño consiguió su cuarto mandato presidencial tras imponerse con el 51.79 % de los votos frente al 48.21 % de Flávio Bolsonaro. El candidato derrotado anunció que impugnará las elecciones, mientras Lula se prepara para gobernar con un Congreso de mayoría conservadora.
Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido presidente de Brasil este domingo 25 de octubre, después de revertir la ventaja que Flávio Bolsonaro había obtenido en la primera vuelta y conseguir una victoria inédita en la historia electoral del país.
Con el escrutinio completado, el Tribunal Superior Electoral confirmó 64,256,232 votos para Lula, equivalentes al 51.79 %, frente a los 59,826,041 sufragios de Bolsonaro, que obtuvo el 48.21 %. La diferencia superó los 4.4 millones de votos.
El resultado supone la primera ocasión en que un candidato presidencial brasileño consigue ganar una segunda vuelta después de haber terminado por detrás de su adversario en la primera.
La movilización electoral desempeñó un papel importante. La abstención descendió del 21.08 % registrado el 4 de octubre al 19.22 % de este domingo, después de una intensa campaña dirigida a incorporar a los votantes que no habían participado inicialmente.
Sin embargo, la jornada estuvo marcada por una controversia judicial. El Supremo Tribunal Federal autorizó extender durante dos horas la votación en centros que permanecían abiertos, tras denuncias sobre dificultades de acceso al transporte público.
La decisión, comunicada cuando numerosas mesas ya habían cerrado, provocó complicaciones operativas y retrasos en el procesamiento de los resultados.
Flávio Bolsonaro rechazó reconocer su derrota y anunció que solicitará la anulación de las elecciones, al considerar que la modificación de las condiciones de votación perjudicó la igualdad entre los candidatos.
Pese a las objeciones, el Tribunal Superior Electoral proclamó la reelección de Lula, mientras los presidentes de ambas cámaras legislativas reconocieron el resultado.
En su discurso de victoria, el mandatario agradeció especialmente la participación de jóvenes y adultos mayores. También defendió la soberanía brasileña frente a las presiones internacionales y aseguró que su país no aceptará ocupar una posición subordinada en las relaciones mundiales.
La victoria le permitirá iniciar en enero de 2027 su cuarto mandato presidencial, aunque enfrentará importantes obstáculos legislativos. El Partido Liberal, al que pertenece Bolsonaro, consiguió ampliar considerablemente su representación parlamentaria en las elecciones de octubre.
Lula deberá negociar con una oposición fortalecida para impulsar sus propuestas económicas y sociales, en un país donde casi la mitad del electorado respaldó al candidato rival.
El resultado también tendrá repercusiones internacionales. Brasil continuará bajo una administración favorable al multilateralismo y a mantener relaciones tanto con Estados Unidos como con China, mientras el bolsonarismo conserva una considerable influencia en la política nacional.










