El obispo emérito de San Francisco de Macorís falleció el miércoles 4 de noviembre, después de más de seis décadas dedicadas al sacerdocio. Durante 28 años dirigió la diócesis del Nordeste y desarrolló una amplia trayectoria vinculada a la formación académica y el servicio comunitario.
La Iglesia católica dominicana perdió a una de sus figuras de mayor trayectoria con el fallecimiento de monseñor Jesús María de Jesús Moya, quien durante décadas desempeñó responsabilidades religiosas, educativas y sociales en distintas comunidades del país.
Su muerte fue comunicada por la Diócesis de San Francisco de Macorís y confirmada por la Conferencia del Episcopado Dominicano, que expresó sus condolencias a los familiares, sacerdotes y fieles.
Nacido en Sabana Angosta, comunidad perteneciente a Villa Tapia, De Jesús Moya inició su formación religiosa en el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino. Fue ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1961, en la Catedral Santiago Apóstol, por monseñor Hugo Eduardo Polanco Brito.
Durante sus primeros años ejerció funciones pastorales y académicas, entre ellas la dirección del Seminario Menor San Pío X, donde participó en la formación de nuevas generaciones de sacerdotes.
Su trayectoria episcopal comenzó en abril de 1977, cuando el papa Pablo VI lo designó obispo auxiliar de Santiago de los Caballeros.
Siete años después, Juan Pablo II lo nombró segundo obispo de San Francisco de Macorís, responsabilidad que asumió el 5 de mayo de 1984 y mantuvo hasta 2012.
Durante ese período desarrolló una labor pastoral que abarcó las provincias Duarte, María Trinidad Sánchez y Samaná, promoviendo iniciativas religiosas y educativas.
Su vinculación con la enseñanza superior también fue significativa. Ejerció responsabilidades de dirección y acompañamiento institucional en la Universidad Católica Nordestana (UCNE), institución estrechamente relacionada con su legado en la región.
En mayo de 2012, el papa Benedicto XVI aceptó su renuncia al gobierno pastoral por razones de edad. Desde entonces conservó la condición de obispo emérito.
Las honras fúnebres comenzaron este jueves 5 de noviembre en la Catedral Santa Ana de San Francisco de Macorís, donde se celebrarán distintas ceremonias religiosas.
La misa exequial está prevista para el viernes 6 de noviembre, a las 10:00 de la mañana, seguida de la sepultura.
Con su fallecimiento concluye una extensa trayectoria dentro de la Iglesia dominicana, particularmente vinculada al desarrollo religioso, educativo y comunitario del Nordeste.









