Santo Domingo, RD. El testimonio de Gregory Adames, sobreviviente y exempleado de la discoteca Jet Set, ha vuelto a estremecer el proceso judicial por el colapso del establecimiento, al ser considerado clave para redefinir la calificación jurídica del caso.
Adames, quien trabajaba en el local y presenció los hechos, ha descrito señales previas al derrumbe, incluyendo desprendimientos del techo y advertencias ignoradas sobre el deterioro de la estructura.
Según las versiones presentadas en el proceso, su relato apunta a que existían condiciones de riesgo conocidas antes del colapso, lo que podría incidir en la determinación de responsabilidades penales.
El Ministerio Público acusa a los propietarios del establecimiento de homicidio involuntario y lesiones graves, en un caso que dejó 236 personas fallecidas y más de 180 heridas.
Sin embargo, abogados de víctimas han insistido en que el testimonio de Adames podría sustentar una acusación más grave, al evidenciar posibles omisiones conscientes frente a señales de peligro.
Durante la audiencia preliminar, la defensa solicitó que su declaración fuera escuchada en esta fase del proceso, argumentando que constituye una pieza determinante para establecer el grado de responsabilidad de los imputados.
El tribunal, sin embargo, ha rechazado en varias ocasiones la reproducción de su testimonio en esta etapa, lo que ha generado tensiones entre las partes y cuestionamientos sobre el alcance de la prueba en el proceso.
El caso Jet Set se mantiene como uno de los procesos judiciales más sensibles del país, no solo por la magnitud de la tragedia, sino por el debate abierto sobre si se trató de negligencia o de una conducta con conocimiento previo del riesgo.
La decisión final sobre la calificación jurídica podría redefinir el alcance de las sanciones y marcar el curso del juicio.










