La crisis provocada por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ya está teniendo consecuencias económicas en todo el mundo. El aumento de los precios del petróleo, la incertidumbre en los mercados internacionales y las presiones inflacionarias representan riesgos reales para economías abiertas y dependientes de las importaciones energéticas, como la dominicana.
Frente a esta realidad, el Gobierno dominicano presentó un plan anticrisis orientado a proteger la estabilidad económica del país y reducir el impacto que este conflicto podría tener sobre los hogares dominicanos.
La propuesta anunciada por las autoridades procura fortalecer las finanzas públicas sin trasladar el mayor peso de los ajustes a los sectores más vulnerables. Por el contrario, preserva los programas sociales, protege la estabilidad macroeconómica y concentra el esfuerzo fiscal en quienes poseen una mayor capacidad contributiva.
Al mismo tiempo, la iniciativa corrige distorsiones existentes y elimina cargas que afectaban a amplios sectores de clase media, procurando un equilibrio entre responsabilidad fiscal y sensibilidad social.
El presidente Luis Abinader ha asumido una posición responsable ante una coyuntura internacional compleja. Las medidas anunciadas buscan generar entre RD$40,000 y RD$50,000 millones adicionales, equivalentes a entre 0.5 % y 0.6 % del Producto Interno Bruto (PIB), recursos necesarios para fortalecer la capacidad de respuesta del Estado ante un escenario global cada vez más incierto.
Los problemas extraordinarios exigen decisiones extraordinarias. Ignorar los riesgos internacionales o esperar a que la crisis golpee con toda su fuerza sería una irresponsabilidad.
Por ello, hacemos un llamado a los legisladores de todas las fuerzas políticas a estudiar esta propuesta con objetividad, sentido de Estado y visión de futuro. Más allá de diferencias partidarias, lo que está en juego es la capacidad de la República Dominicana para preservar su estabilidad económica en medio de una de las coyunturas internacionales más complejas de los últimos años.
La prudencia fiscal no es un capricho técnico. Es una herramienta para proteger el empleo, la inversión, los programas sociales y la tranquilidad de millones de dominicanos.










