Washington/Teherán. Estados Unidos e Irán parecen estar más cerca que nunca de alcanzar un acuerdo para poner fin a meses de confrontación, reabrir el estrecho de Ormuz y abrir una nueva etapa de negociaciones. Sin embargo, las declaraciones contradictorias entre ambas partes muestran que el pacto todavía no está completamente asegurado.
Según informó el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, mediador principal de las conversaciones, Washington y Teherán habrían acordado un memorando de entendimiento que incluiría una extensión del alto el fuego por 60 días, la reapertura de Ormuz y el inicio de nuevas negociaciones sobre asuntos pendientes entre ambos países.
Donald Trump aseguró que el acuerdo está prácticamente listo y afirmó que Ormuz sería reabierto poco después de la firma. Además, declaró que Irán ya no estaría buscando desarrollar armas nucleares, uno de los principales puntos de conflicto entre ambos países durante años.
Pero Teherán ha pedido cautela.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní afirmó que todavía no existe una fecha definitiva para la firma y que algunos aspectos continúan en discusión. Las autoridades iraníes insisten en que no aceptarán condiciones que consideren incompatibles con sus “líneas rojas” nacionales.
La diferencia entre ambas narrativas es importante.
Washington habla de un acuerdo inminente.
Teherán habla de avances, pero evita confirmar que todo esté cerrado.
En otras palabras: el acuerdo parece más cerca que nunca, pero aún no puede darse por hecho.
Para el resto del mundo, el punto más relevante es Ormuz.
Por ese estrecho pasa cerca del 20 % del petróleo comercializado globalmente. Su reapertura aliviaría inmediatamente la presión sobre los mercados energéticos y ayudaría a contener los precios del crudo, que han sido una de las principales preocupaciones económicas de los últimos meses.
De hecho, los mercados ya están reaccionando a la posibilidad de una distensión. Algunos reportes indican que el petróleo ha comenzado a retroceder ante las expectativas de que el corredor marítimo vuelva a operar con normalidad.
La noticia también tiene una lectura política.
Hace apenas semanas se hablaba de una escalada militar abierta entre Estados Unidos e Irán.
Hoy la conversación gira alrededor de memorandos, mediadores y reapertura de rutas comerciales.
No significa que la crisis haya terminado.
Significa que la diplomacia ha vuelto a sentarse en la mesa.
Y cuando los mercados petroleros del mundo dependen de ello, esa diferencia vale miles de millones de dólares.










