Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que espera firmar este domingo un acuerdo de tregua con Irán que permitiría la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del planeta.
Según Trump, el acuerdo ya está prácticamente cerrado y abriría una nueva etapa de negociaciones entre Washington y Teherán. El mandatario aseguró que la reapertura de Ormuz ocurriría de manera inmediata tras la firma del entendimiento.
Sin embargo, Irán ha respondido con mucha más cautela.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní afirmó que todavía no existe una fecha definitiva para la firma y que varios aspectos continúan bajo discusión. Teherán no descarta un acuerdo, pero rechaza la idea de que todo esté resuelto.
La diferencia es importante.
Washington habla como si el pacto fuera un hecho.
Teherán habla como si aún fuera una posibilidad.
Y en Oriente Medio, la distancia entre ambas cosas suele ser bastante grande. Una costumbre regional que ha sobrevivido a imperios, revoluciones y conferencias de paz.
El posible acuerdo contempla la reapertura de Ormuz, una extensión del alto el fuego y un período adicional de negociaciones entre ambas partes. El programa nuclear iraní continúa siendo el principal punto de fricción.
Para República Dominicana, la noticia tiene una lectura inmediata.
Si Ormuz vuelve a operar con normalidad, disminuye la presión sobre el petróleo, el transporte marítimo y la factura energética internacional. Eso ayudaría a contener parte de las tensiones que han obligado a numerosos países a preparar medidas de contingencia frente al encarecimiento de la energía.
La pregunta ahora no es si existe un borrador.
Parece que existe.
La pregunta es si las partes están dispuestas a firmarlo.
Porque después de meses de guerra, sanciones, ataques y amenazas, la paz sigue dependiendo de un detalle que la historia diplomática conoce demasiado bien:
que todos los involucrados quieran exactamente el mismo acuerdo al mismo tiempo.










