Inicio / Mundo / El petróleo vuelve a subir por la fragilidad del estrecho de Ormuz

El petróleo vuelve a subir por la fragilidad del estrecho de Ormuz

Doha. Los precios del petróleo volvieron a subir después de que la Organización Marítima Internacional suspendiera un plan de evacuación de buques varados cerca del estrecho de Ormuz, tras el ataque contra una embarcación de carga en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.

El crudo Brent llegó a subir hasta un 4 % luego de que el organismo marítimo de Naciones Unidas detuviera temporalmente la operación, diseñada para sacar de la zona a barcos y tripulaciones atrapados por la crisis de seguridad en el Golfo.  

La decisión confirma que el alivio en los mercados sigue siendo frágil.

Aunque en los últimos días se había reanudado parte del tránsito marítimo por Ormuz, el nuevo ataque volvió a recordar que la normalidad en esa ruta puede romperse con un solo incidente. El estrecho es clave para el comercio energético global y cualquier interrupción allí se traduce rápidamente en presión sobre los precios del petróleo.

La Organización Marítima Internacional había habilitado dos rutas para evacuar embarcaciones, una por aguas iraníes y otra por aguas omaníes bajo supervisión estadounidense. Hasta la mañana del 25 de junio, unos 57 barcos y cerca de 1,100 tripulantes habían logrado salir mediante ese mecanismo.  

El ataque cambió el cálculo.

La embarcación afectada no formaba parte del plan oficial de evacuación, pero el incidente fue suficiente para que la ONU pausara la operación y revisara las garantías de seguridad. Esa es precisamente la gravedad del momento: no hace falta cerrar completamente Ormuz para alterar los mercados; basta con sembrar dudas sobre la seguridad de tránsito.

El episodio llega en medio de negociaciones todavía delicadas entre Estados Unidos e Irán y de una tensión regional que no termina de estabilizarse. La crisis de Ormuz ya había provocado fuertes movimientos en los precios del crudo durante los últimos meses, y aunque el mercado ha mostrado señales de alivio, la confianza sigue dependiendo de acuerdos políticos extremadamente vulnerables.

Para países importadores de petróleo, el mensaje es claro.

Cada ataque en esa zona puede convertirse en inflación, presión fiscal y aumento del costo de transporte en cuestión de días. República Dominicana y otras economías caribeñas conocen demasiado bien ese efecto: cuando sube el petróleo, casi todo termina encareciéndose.

La lección es incómoda, pero evidente.

El mundo sigue dependiendo de rutas marítimas que pueden ser alteradas por una decisión militar, un ataque aislado o una negociación fallida.

Y mientras Ormuz siga siendo una garganta estratégica del petróleo mundial, cualquier chispa en sus aguas tendrá capacidad para incendiar los precios mucho más allá de Medio Oriente.

Etiquetado:

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *