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Defender a la Policía no puede significar justificar lo injustificable

Santo Domingo. La senadora Ginette Bournigal salió en defensa de la Policía Nacional tras la muerte del joven Darlin Mercado Reyes y advirtió que no es justo desacreditar a toda la institución por la actuación de un solo agente. La legisladora sostuvo que el cuerpo policial ha venido mejorando y pidió evitar generalizaciones que afecten a miles de miembros que cumplen correctamente con su deber.  

Tiene razón en un punto importante.

Una institución no puede ser juzgada exclusivamente por su peor integrante.

La inmensa mayoría de los policías sale cada día a trabajar sin convertirse en noticia. Muchos arriesgan su vida para proteger a personas que nunca conocerán. Sería injusto convertirlos a todos en responsables de un crimen que debe recaer sobre quien lo cometió.

Pero esa verdad convive con otra.

Cuando un abuso ocurre, la institución también tiene la obligación de responder con firmeza.

La confianza ciudadana no se recupera pidiendo paciencia. Se recupera investigando, sancionando y corrigiendo aquello que permitió que un hecho como ese ocurriera.

El verdadero error sería plantear el debate como una elección entre defender a la Policía o defender a la víctima.

Una democracia necesita ambas cosas.

Necesita una Policía fuerte, respetada y respaldada.

Pero también necesita una Policía sometida a controles, capaz de reconocer errores y de separar sin contemplaciones a quienes deshonran el uniforme.

Ese equilibrio es el que fortalece a una institución.

No el silencio.

Ni la descalificación absoluta.

El caso Darlin ha generado indignación porque la sociedad espera más de quienes tienen el monopolio legítimo de la fuerza. Ese estándar debe ser más alto precisamente porque portar un arma y representar al Estado implica una responsabilidad superior.

Por eso defender a la Policía no significa cerrar los ojos.

Significa exigir que sea cada vez mejor.

Porque las instituciones no se debilitan cuando sancionan a quienes actúan mal.

Se debilitan cuando los ciudadanos dejan de confiar en que sabrán hacerlo.  

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