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ICE mata a colombiano que no era su objetivo y desata indignación en Estados Unidos

Maine. Un colombiano de 26 años murió tras recibir disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos durante un operativo en Biddeford, Maine. Horas después se conoció un dato devastador: el joven no era la persona que las autoridades buscaban.

La víctima se disponía a ir a trabajar en su vehículo cuando fue interceptada por agentes federales durante la mañana del lunes. Su identidad todavía no había sido revelada más de doce horas después del incidente.

El senador de Maine Angus King afirmó que el joven no era el hombre contra quien existía una orden judicial de deportación. La información, según explicó, le fue comunicada por el secretario de Seguridad Nacional.

El colombiano tenía permiso de trabajo y número de seguro social. Vivía en las proximidades junto a su esposa y su hija.

Las autoridades migratorias aseguraron que realizaban una vigilancia en el último domicilio conocido de una persona con una orden definitiva de expulsión. Según la versión oficial, un individuo salió de la vivienda en un automóvil, trató de huir cuando intentaron detenerlo y un agente disparó por temor a que representara un riesgo para la seguridad pública.

Sin embargo, varios testigos cuestionaron ese relato.

Residentes de la zona creen que el conductor ya había sido herido cuando su vehículo comenzó a desplazarse sin control. Uno de los vecinos aseguró haber escuchado al joven decir que había intentado frenar.

Las cámaras de seguridad de un establecimiento cercano captaron el automóvil avanzando hacia una intersección después de los disparos. Otros testigos observaron impactos de bala en el parabrisas y al vehículo dando vueltas mientras los agentes corrían detrás.

Ninguno de los agentes involucrados llevaba una cámara corporal que permitiera comprobar con claridad cómo ocurrieron los hechos.

Una residente relató haber visto a la esposa de la víctima caer de rodillas frente al cuerpo de su marido y a su hija llorar con una mochila rosa puesta, consciente de que no volvería a ver a su padre.

La muerte provocó protestas inmediatas en Biddeford. Ciudadanos, organizaciones defensoras de los migrantes y autoridades locales exigieron una investigación completa, independiente y transparente.

El caso resulta todavía más alarmante porque representa la segunda muerte en menos de una semana de una persona que habría sido confundida por agentes migratorios. Días antes, un mexicano de 52 años murió en Houston durante otro operativo dirigido contra un individuo diferente.

En ambos casos, la primera explicación oficial fue que los agentes habían actuado en defensa propia. También en ambos, los testimonios de quienes presenciaron los hechos pusieron en duda esa versión.

La gobernadora de Maine calificó la muerte como inquietante e indignante y denunció la manera imprudente y arbitraria en que se desarrollan algunas operaciones migratorias.

El Departamento de Policía de Biddeford, el FBI y la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional investigan el incidente.

Mientras avanzan las pesquisas, una familia perdió a un esposo y a un padre. Y Estados Unidos vuelve a enfrentar una pregunta cada vez más difícil de esquivar: cuántas personas más pueden morir antes de que alguien responda por los errores del ICE.

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