El mandatario encabezará una plancha unitaria que será sometida este domingo a más de mil delegados y dirigirá la organización durante la carrera por su sucesión
Santo Domingo. El presidente Luis Abinader aceptó encabezar la nueva dirección del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y asumirá formalmente el control de la organización durante los dos años decisivos que conducirán a las elecciones de 2028.
La decisión fue confirmada por el actual presidente del partido, José Ignacio Paliza, después de semanas de negociaciones entre las principales corrientes internas.
Abinader encabezará una plancha unitaria que será presentada este domingo 9 de agosto durante la Asamblea Nacional de Delegados del PRM, convocada para las 9:00 de la mañana en el hotel Sheraton de Santo Domingo.
Más de mil delegados participarán en el encuentro y las nuevas autoridades serán escogidas por aclamación.
El acuerdo busca evitar una competencia interna por los principales puestos de dirección en momentos en que varias figuras del oficialismo ya construyen proyectos presidenciales para 2028.
La nueva estructura partidaria se perfila con Deligne Ascención en la primera vicepresidencia, Juan Garrigó Mejía en la Secretaría General y Gloria Reyes en la Secretaría Nacional de Organización.
La composición distribuye posiciones entre diferentes corrientes internas y coloca bajo la presidencia de Abinader a dirigentes vinculados con varios de los sectores que competirán por la candidatura presidencial.
El movimiento también marca la salida de José Ignacio Paliza de la presidencia del PRM después de ocho años al frente de la organización.
Abinader gobernará el país hasta el 16 de agosto de 2028 y está constitucionalmente impedido de aspirar nuevamente a la Presidencia de la República.
Su llegada a la dirección del PRM ocurre, por tanto, en un momento distinto a cualquier otro de su liderazgo político.
Ya no tendrá que organizar el partido para su propia candidatura.
Tendrá que conducirlo mientras otros compiten por sucederlo.
El PRM apuesta al consenso para evitar que esa competencia fracture la organización antes de tiempo.
Y ha colocado al único dirigente que no puede ser candidato en 2028 por encima de todos los que quieren serlo.










