Sus propietarios aseguran que relanzarán la histórica red social y apuestan a recuperar algo que internet perdió: perfiles personales, identidad propia y menos dependencia del algoritmo
San Francisco. MySpace quiere volver.
Más de dos décadas después de haber definido una de las primeras grandes etapas de las redes sociales, sus actuales propietarios aseguran que preparan un relanzamiento de la plataforma y que solo esperan el momento adecuado para hacerlo.
La marca sigue en manos de Tim y Chris Vanderhook, vinculados a Viant, quienes afirmaron que mantienen el control de MySpace y que existe una decisión concreta de devolverla al mercado.
Todavía no hay fecha.
Tampoco existe un producto final anunciado.
Pero la oportunidad está ahí.
MySpace nació en 2003 y durante años fue una de las principales puertas de entrada a la vida digital. A diferencia de las redes actuales, no estaba construida alrededor de un flujo infinito de contenido seleccionado por algoritmos.
Cada usuario tenía un perfil que podía modificar casi por completo.
Podía elegir música, fondos, diseños, listas de amigos y mostrar una identidad digital mucho más personal.
Eso también convirtió a MySpace en una plataforma fundamental para músicos, artistas y comunidades que encontraron allí una forma directa de construir audiencia.
Luego llegó Facebook.
Más limpio, más uniforme y mucho más atractivo para anunciantes y empresas.
MySpace comenzó a perder usuarios, relevancia y dinero.
News Corp terminó vendiendo la compañía en 2011 y los intentos posteriores por reconstruirla tampoco funcionaron. Sus actuales propietarios reconocen que llegaron a perder más de US$150 millones intentando devolverle vida.
Ahora el escenario es distinto.
TikTok, Instagram, Facebook y otras plataformas dominan buena parte del tiempo que las personas pasan en internet, pero también crece el cansancio con redes controladas por algoritmos, publicidad, recomendaciones automáticas y contenido diseñado para mantener al usuario desplazándose sin parar.
Ahí aparece la oportunidad de MySpace.
No necesita competir siendo otro TikTok.
Su única posibilidad real es convertirse en lo contrario.
Una red donde el usuario vuelva a construir su espacio en lugar de recibir uno construido por un algoritmo.
El problema es que la nostalgia no garantiza usuarios.
MySpace todavía tiene nombre.
Ahora tendrá que demostrar que también tiene una razón para existir.










