Washington sancionó al Banco Exterior, cuatro empresas estatales y a Fidel Ernesto Castro Calis, nieto de Raúl Castro, en una nueva ofensiva contra las principales fuentes de dinero de la isla
Washington. Estados Unidos amplió este jueves su presión económica sobre Cuba y apuntó directamente contra tres sectores esenciales para una economía que ya atraviesa una crisis profunda: la banca, el petróleo y la minería.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros sancionó al Banco Exterior de Cuba y cuatro empresas estatales vinculadas al petróleo, el níquel y el cobalto, además de Fidel Ernesto Castro Calis, nieto del expresidente Raúl Castro.
El Banco Exterior de Cuba tiene un papel especialmente sensible.
La entidad estatal participa en operaciones de comercio exterior y transacciones internacionales, precisamente uno de los puntos donde las sanciones estadounidenses pueden provocar mayor presión sobre la capacidad del Gobierno cubano para mover dinero fuera de la isla.
Washington también incluyó en su lista a Comercial Cupet y Abapet, vinculadas al sector petrolero.
Las otras dos empresas, Nicarotec y Cexni, prestan servicios o importan equipos y materias primas utilizados en la explotación y procesamiento de níquel y cobalto, minerales que representan una fuente importante de divisas para Cuba.
La medida bloquea los activos que las personas y entidades sancionadas puedan tener bajo jurisdicción estadounidense y prohíbe, salvo autorización, que ciudadanos y compañías de Estados Unidos hagan negocios con ellas.
También aumenta el riesgo para bancos y empresas extranjeras que mantengan determinadas operaciones con los sancionados.
Fidel Ernesto Castro Calis fue incluido por ser hijo adulto de Alejandro Castro Espín, figura vinculada a los servicios de inteligencia cubanos y sancionada previamente por Washington.
La Administración Trump sostiene que las medidas buscan impedir que las estructuras vinculadas al poder cubano utilicen sectores estratégicos de la economía para financiar al Estado.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Washington pretende desmontar las redes financieras y económicas que sostienen al Gobierno cubano.
La nueva ronda se suma a meses de creciente presión estadounidense sobre la isla, que ya ha alcanzado a dirigentes políticos, empresas estatales, turismo y suministro energético.
Esta vez Washington no está golpeando solamente nombres.
Está golpeando las tuberías por donde entra el dinero.
Banco.
Petróleo.
Níquel.
La presión sobre Cuba acaba de meterse todavía más adentro de su economía.










