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Demócratas preparan usar el presupuesto para limitar el poder de Trump si recuperan la Cámara

El Comité de Apropiaciones podría convertirse en una de las principales herramientas de control sobre la Casa Blanca, con investigaciones sobre fondos retenidos, transferencias de dinero y decisiones de la Oficina de Presupuesto.

WASHINGTON. Los demócratas preparan una amplia estrategia para utilizar el control del presupuesto federal como mecanismo de supervisión sobre la administración de Donald Trump si consiguen recuperar la mayoría de la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre.

El centro de esa estrategia será el Comité de Apropiaciones, encargado de determinar cuánto dinero reciben las distintas agencias federales y bajo qué condiciones pueden utilizarlo.

La representante Rosa DeLauro, actual principal demócrata del comité y quien podría volver a presidirlo si su partido obtiene la mayoría, ha adelantado que una de sus prioridades será impedir que la Casa Blanca retenga o redirija unilateralmente recursos aprobados por el Congreso.

“Eso significa impedir que la administración Trump y el director de la Oficina de Administración y Presupuesto, Russ Vought, retengan unilateralmente fondos que el Congreso ha asignado”, sostuvo DeLauro.

La disputa gira alrededor de una facultad constitucional fundamental del Congreso: el denominado poder de la bolsa.

La Constitución estadounidense otorga al Legislativo la autoridad para aprobar el gasto público.

Durante el segundo mandato de Trump, la Casa Blanca ha intentado cancelar, congelar o retrasar fondos previamente aprobados para programas de ayuda exterior, investigación científica, salud, vivienda y otras áreas.

La Oficina de Responsabilidad Gubernamental determinó recientemente que una de esas maniobras, utilizada para retener cerca de US$1,000 millones destinados a programas de vivienda, violaba la legislación federal.

La administración ha defendido varias de esas acciones argumentando que el presidente necesita mayor flexibilidad para eliminar gastos que considera innecesarios.

Los demócratas sostienen que permitirlo equivaldría a trasladar al Ejecutivo una facultad que constitucionalmente corresponde al Congreso.

El representante Mark Pocan, quien podría encabezar el subcomité que supervisa directamente a la Oficina de Administración y Presupuesto, ya prepara una agenda de investigaciones.

Entre sus principales objetivos figuran Vought, el Servicio de Impuestos Internos, la Comisión Federal de Comunicaciones y distintas decisiones tomadas por el desaparecido Departamento de Eficiencia Gubernamental impulsado por Elon Musk.

Pocan también pretende investigar transferencias de dinero realizadas por la administración entre distintas partidas presupuestarias.

Una de ellas involucró casi US$400 millones trasladados hacia medidas de seguridad de la Casa Blanca.

Los demócratas han cuestionado si parte de esos recursos terminó relacionada con obras de construcción impulsadas por Trump dentro del complejo presidencial.

El Comité de Apropiaciones tendría varias herramientas a su disposición.

Podría convocar funcionarios a declarar públicamente, exigir documentos, condicionar determinadas partidas presupuestarias y escribir restricciones directamente dentro de las leyes que financian el Gobierno.

También podría utilizar el presupuesto de determinadas agencias como mecanismo para obligarlas a proporcionar información.

Pocan adelantó que quiere que Vought comparezca regularmente ante el Congreso debido al enorme poder que ejerce sobre la distribución de los recursos federales.

El comité también podría investigar las consecuencias del Departamento de Eficiencia Gubernamental sobre la plantilla federal y determinar si los recortes impulsados durante su funcionamiento generaron realmente los ahorros prometidos.

La estrategia todavía depende de una condición fundamental.

Los demócratas tendrían que ganar primero la mayoría de la Cámara de Representantes.

Las 435 bancas estarán en disputa el próximo 3 de noviembre y el control del Congreso continúa siendo uno de los grandes objetivos de ambos partidos.

Si los republicanos conservan la mayoría, mantendrán también el control de los comités.

Si los demócratas la recuperan, podrán utilizar investigaciones, audiencias y el control presupuestario para aumentar considerablemente la supervisión sobre la Casa Blanca.

Trump seguiría conservando amplios poderes ejecutivos.

Pero gobernar sin dinero aprobado por el Congreso es bastante más difícil.

Y los demócratas ya preparan el lugar donde podrían ejercer esa presión: la caja.

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