Washington reclama la derogación del Decreto 693-24, que permite la entrada de 23,300 toneladas de arroz estadounidense sin impuestos pero aplica un arancel de 99 % cuando se supera esa cantidad
Santo Domingo. Estados Unidos elevó directamente al Gobierno dominicano uno de los temas comerciales más sensibles de la relación bilateral.
El arroz.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos solicitó al Gobierno de Luis Abinader derogar el Decreto 693-24, utilizado desde 2024 para proteger la producción arrocera nacional frente a la apertura completa contemplada en el DR-Cafta.
La petición fue planteada durante una reunión virtual entre funcionarios estadounidenses y el canciller dominicano Víctor “Ito” Bisonó, en momentos en que ambos países negocian un nuevo acuerdo de comercio recíproco.
Washington sostiene que desde el 1 de enero de 2025 el arroz estadounidense debería poder ingresar a República Dominicana sin aranceles ni contingentes, conforme al calendario de desgravación acordado en el DR-Cafta.
El Gobierno dominicano tomó otro camino.
El Decreto 693-24 permite que 23,300 toneladas métricas de arroz estadounidense entren anualmente con arancel cero.
Una vez agotado ese volumen, el impuesto sube a 99 %.
En la práctica, la medida dificulta considerablemente que grandes cantidades adicionales de arroz estadounidense compitan con la producción local.
Y precisamente eso es lo que Washington quiere eliminar.
Para República Dominicana el problema trasciende una discusión de aranceles.
El arroz es uno de los principales productos de la dieta nacional y su producción sostiene decenas de miles de empleos directos y cientos de miles de actividades económicas vinculadas al campo, transporte, procesamiento y comercialización.
El Gobierno ha defendido el cereal como un producto estratégico para la seguridad alimentaria y sostiene que una entrada masiva de arroz extranjero podría golpear severamente a los productores nacionales.
Estados Unidos lo ve desde el otro lado.
Considera que República Dominicana asumió voluntariamente el compromiso de abrir completamente ese mercado al firmar el DR-Cafta y ahora exige que se cumpla.
La presión llega además mientras Santo Domingo intenta conseguir mejores condiciones comerciales con Washington en otras áreas.
Eso convierte al arroz en algo más grande que el arroz.
Estados Unidos quiere acceso.
República Dominicana quiere proteger a sus productores.
Y ahora habrá que decidir cuánto cuesta mantener esa protección.










