La República Dominicana volvió a entrar en modo emergencia.
El Gobierno se declaró en sesión permanente ante la llegada de un sistema frontal que provocará lluvias intensas en gran parte del país, con riesgo de inundaciones, crecidas de ríos y deslizamientos.
No es una medida simbólica.
Es una admisión.
Lo que está ocurriendo
- El presidente Luis Abinader ordenó vigilancia continua del fenómeno
- El COE activó alertas amarillas y verdes en múltiples provincias
- Se prevén lluvias de hasta 100 a 125 milímetros en 24-48 horas
- Se advierte sobre inundaciones urbanas y saturación de suelos
Además, se han movilizado:
- equipos de respuesta
- alimentos y ajuares
- coordinación con alcaldías y organismos de socorro
El mensaje es claro: el Estado está en alerta total.
Lo que significa “sesión permanente”
No es una frase técnica.
Es una forma de gobernar en crisis.
Implica:
- monitoreo constante
- decisiones en tiempo real
- capacidad de reacción inmediata
Pero también implica algo más incómodo:
que el riesgo ya es suficientemente alto como para no poder esperar.
El problema de fondo
Las autoridades han sido explícitas:
los suelos están saturados y cualquier lluvia adicional puede provocar inundaciones rápidas.
Eso conecta directamente con lo que ya se vio días antes en el Gran Santo Domingo:
la infraestructura urbana no está preparada para eventos intensos.
La lógica que se repite
Desde una perspectiva socialdemócrata, el patrón es claro:
- llega la lluvia
- el Estado se activa
- se despliegan operativos
- se evita lo peor… o se intenta
Pero el modelo sigue siendo reactivo.
No estructural.
Lo que está en juego
No es solo este fin de semana.
Es la capacidad del país de:
- anticipar eventos climáticos extremos
- proteger a las poblaciones vulnerables
- evitar que cada vaguada se convierta en crisis
Porque cuando el Gobierno tiene que entrar en “sesión permanente” cada vez que llueve fuerte, el problema ya no es el clima.
Es el sistema.
La pregunta inevitable
No es si el Estado responderá.
Ya lo está haciendo.
La pregunta es otra:
¿cuántas veces más tendrá que reaccionar en emergencia… antes de invertir para no tener que hacerlo?










