La economía dominicana registró un crecimiento interanual de 3.9 % en febrero de 2026, una señal de que la actividad productiva sigue ganando tracción en el arranque del año, después del 3.5 % reportado en enero y del 2.1 % con que cerró 2025.
El dato refuerza la narrativa oficial de recuperación gradual en un contexto internacional todavía incierto. El Banco Central ha sostenido que la economía dominicana puede crecer alrededor de 4.0 % en 2026, mientras organismos y firmas internacionales han colocado sus proyecciones entre 4.1 % y 4.5 %, apoyadas en una política monetaria más flexible, una postura fiscal algo más expansiva y una mejor expectativa para manufactura y exportaciones.
El desempeño de febrero importa por una razón simple: muestra que la economía no se quedó anclada en la debilidad de 2025. Después de un año en que el crecimiento fue de apenas 2.1 %, el hecho de que enero haya marcado 3.5 % y febrero 3.9 % sugiere que hay una reactivación en marcha, aunque todavía no en niveles de euforia.
La lectura de fondo es que República Dominicana entra a 2026 con mejor ritmo, pero también con el reto de sostenerlo. Para lograrlo, el país necesitará que el crédito siga recuperándose, que la inversión pública mantenga impulso y que el entorno internacional no golpee demasiado fuerte a sectores sensibles como combustibles, transporte y demanda externa.
En términos políticos y económicos, la cifra de febrero le da oxígeno al Gobierno y al Banco Central: no resuelve todos los problemas, pero sí les permite decir que la recuperación dejó de ser promesa y empezó a verse en los números. La prueba real vendrá en los próximos meses: si el crecimiento se sostiene o acelera, 2026 podrá parecerse más al rebote esperado que a la desaceleración que marcó el año anterior.










