Las lluvias no solo dejaron inundaciones.
También abrieron un frente político.
El expresidente Leonel Fernández cuestionó el accionar del Gobierno ante los efectos de las recientes precipitaciones, señalando que la respuesta oficial llegó tarde frente a una situación que ya estaba escalando.
Lo que dijo Leonel
Fernández fue directo:
- habló de una “reacción tardía” de las autoridades
- advirtió que muchas comunidades fueron sorprendidas sin alertas claras
- señaló pérdidas materiales y afectaciones en zonas vulnerables
El punto central no fue el fenómeno.
Fue la gestión.
La crítica de fondo
El expresidente no se quedó en el evento puntual.
Planteó un problema estructural:
la ausencia de un plan nacional de drenaje pluvial.
Según su planteamiento, el país sigue enfrentando cada episodio de lluvias como si fuera excepcional, cuando en realidad se trata de un patrón cada vez más frecuente por efectos del cambio climático.
El argumento que incomoda
Fernández introdujo una idea clave:
el clima ya no es predecible.
Eso obliga a cambiar el enfoque:
- de reacción
- a preparación
Advirtió que las lluvias intensas pueden ocurrir fuera de temporada y que el país necesita infraestructura capaz de absorber ese nuevo comportamiento climático.
Lo que propone
Más allá de la crítica, planteó líneas concretas:
- desarrollo de sistemas de drenaje modernos
- construcción de plantas de tratamiento
- inversión en obras “no visibles pero esenciales”
Es decir, infraestructura que no da titulares… pero evita tragedias.
El contexto político
Las declaraciones llegan en medio de:
- miles de viviendas afectadas por lluvias
- desplazamientos masivos
- cuestionamientos al manejo preventivo
Y en paralelo a un proceso de diálogo entre Gobierno y oposición por la crisis global.
Eso convierte la crítica en algo más que técnica.
La convierte en posicionamiento.
Lo que está en juego
No es solo quién reaccionó mejor o peor.
Es cómo el país enfrenta un fenómeno que ya dejó de ser eventual.
Cuando:
- las lluvias se intensifican
- las ciudades colapsan
- y las respuestas llegan tarde
el problema deja de ser climático.
Se vuelve institucional.
La pregunta inevitable
No es si volverá a llover fuerte.
Eso es seguro.
La pregunta es otra:
¿seguirá el país reaccionando después… o empezará a prepararse antes?










