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Los agentes de IA ya se mueven por cuentas bancarias y algunas entidades de EEUU se preparan para lo peor

Los principales bancos de Estados Unidos están reforzando sus medidas de seguridad ante la creciente utilización de agentes de inteligencia artificial capaces de acceder a cuentas bancarias y ejecutar operaciones en nombre de sus titulares.

La preocupación surge porque algunos clientes están entregando sus credenciales a sistemas autónomos para consultar información, realizar compras o administrar fondos. Según una investigación de Axios, las entidades no siempre pueden distinguir si una operación fue ejecutada directamente por una persona o por una herramienta de IA, ni comprobar si esta última está cumpliendo las instrucciones recibidas.

Morgan Stanley ha comenzado a bloquear agentes de terceros, mientras JPMorgan, Bank of America y Citigroup también están imponiendo restricciones. Wells Fargo, por su parte, incorporó disposiciones específicas sobre estos sistemas a sus condiciones de servicio, que entrarán en vigor el próximo 24 de noviembre. Las nuevas reglas contemplan errores de interpretación, operaciones no deseadas y actuaciones que excedan las autorizaciones concedidas por los clientes.

Algunas entidades incluso están preparando protocolos para recuperar rápidamente el control de las cuentas si un agente ejecuta acciones indebidas. El problema no se limita a la automatización de operaciones: los bancos han observado herramientas capaces de contactar servicios de atención al cliente y realizar actividades cuya relación con las órdenes originales resulta difícil de determinar.

La amenaza también alcanza la ciberdelincuencia. Una investigación de la empresa de ciberseguridad Straiker identificó una operación atribuida a CyberCartel que utilizó múltiples agentes de inteligencia artificial para automatizar ataques contra más de 400 objetivos financieros de América Latina.

El avance de estas tecnologías plantea un nuevo desafío para el sistema financiero: establecer límites verificables a la autonomía de los agentes y determinar quién asume la responsabilidad cuando una inteligencia artificial realiza operaciones no autorizadas o interpreta incorrectamente las instrucciones de su propietario.

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