NIAMEY. El Gobierno de Níger acusó a Francia y Ucrania de respaldar a grupos armados que supuestamente preparan ataques contra posiciones militares e instalaciones petroleras del país africano, en una nueva escalada de las tensiones políticas y diplomáticas en la región del Sahel.
La denuncia fue presentada por el primer ministro nigerino, Ali Mahaman Lamine Zeine, durante su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada en Nueva York.
El funcionario aseguró que grupos armados apoyados por Francia, Ucrania y otros dos países se encuentran desplegados cerca de las fronteras del noreste de Níger y estarían preparando operaciones contra objetivos estratégicos.
Zeine no identificó a las organizaciones involucradas ni presentó públicamente pruebas que permitieran verificar sus acusaciones.
El primer ministro sostuvo que estas supuestas operaciones forman parte de una estrategia internacional destinada a desestabilizar el Sahel y recuperar el control sobre los recursos naturales de la región.
Según su planteamiento, la riqueza mineral y energética constituye uno de los principales motivos de la intervención extranjera.
Níger posee importantes reservas de uranio, mientras que Mali y Burkina Faso cuentan con yacimientos de oro. La región dispone, además, de recursos de litio, petróleo y gas.
El Gobierno nigerino acusa especialmente a Francia, antigua potencia colonial, de intentar recuperar su influencia política y económica después de perder buena parte de su presencia militar en el país.
Las relaciones entre París y Niamey se deterioraron considerablemente tras el golpe de Estado de julio de 2023, que provocó la salida de las tropas francesas y un cambio en las alianzas internacionales de Níger.
Desde entonces, el país ha profundizado sus relaciones con Rusia y fortalecido su cooperación militar con Mali y Burkina Faso mediante la Alianza de Estados del Sahel.
Las acusaciones contra Ucrania tampoco son nuevas.
En febrero de este año, las autoridades nigerinas denunciaron una supuesta presencia militar ucraniana y francesa en el norte de Benín. Kiev rechazó entonces las afirmaciones y aseguró que no había desplegado tropas en ese territorio.
Hasta el momento, las nuevas denuncias presentadas ante Naciones Unidas no han sido corroboradas de manera independiente.
Pese a la dureza de sus acusaciones, Zeine afirmó que Níger no busca una confrontación con otros países y manifestó su disposición a mantener relaciones de cooperación basadas en el respeto a su soberanía.
El enfrentamiento diplomático refleja las crecientes tensiones en una región donde la expansión de los grupos armados, la presencia militar rusa y la competencia internacional por los recursos naturales han transformado el equilibrio geopolítico.
Níger, Mali y Burkina Faso defienden una política exterior orientada a reducir su dependencia de las antiguas potencias coloniales y reforzar sus propias estructuras de seguridad.
La nueva denuncia lleva esa confrontación hasta Naciones Unidas, aunque la presunta participación francesa y ucraniana en los ataques anunciados continúa sin demostrarse.










