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Ocho muertos en 24 horas: la Semana Santa dominicana ya entró en su fase más predecible

La República Dominicana no está viviendo una emergencia inesperada.

Está cumpliendo un patrón.

En las últimas 24 horas, el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) reportó 70 accidentes de tránsito, 77 personas afectadas y ocho fallecidos en el marco del operativo de Semana Santa 2026. 

No es un pico.

Es una tendencia.

Los datos que explican la tragedia

  • 59 de los 70 accidentes involucraron motocicletas  
  • 25 ocurrieron en autopistas y carreteras, 45 en zonas urbanas  
  • 6 muertes por accidentes de tránsito y 2 por asfixia por inmersión  
  • 200 casos de intoxicación alcohólica, incluyendo menores  
  • 73 intoxicaciones alimentarias  

Los números no son nuevos.

Son familiares.

Demasiado familiares.

Lo que esto realmente significa

No estamos ante un problema de falta de información.

El país sabe:

  • que las motocicletas concentran el mayor riesgo
  • que el alcohol multiplica los accidentes
  • que las carreteras y ciudades no están preparadas para este volumen de movilidad

Y aun así, ocurre.

Cada año.

Desde una mirada socialdemócrata, esto no puede explicarse solo como imprudencia individual. Eso sería cómodo… y falso.

Aquí hay estructura.

El sistema que produce la tragedia

Primero, un modelo de movilidad precario.

La motocicleta no es una elección libre en muchos casos. Es la única opción económica, rápida y accesible. Y eso convierte el riesgo en política pública no declarada.

Segundo, una fiscalización intermitente.

El Estado aparece con fuerza en Semana Santa… y desaparece el resto del año. La seguridad vial no puede ser estacional.

Tercero, una cultura del riesgo normalizada.

El exceso no se percibe como peligro, sino como parte del descanso. El problema es que el descanso termina en hospital… o en morgue.

El detalle más incómodo

De los fallecidos, seis ocurrieron dentro del dispositivo de seguridad y dos fuera de él. 

Es decir:

ni siquiera el operativo logra contener completamente el problema.

La realidad que nadie quiere decir

Semana Santa en República Dominicana no es impredecible.

Es calculable.

Se sabe:

  • cuántos accidentes habrá
  • cuántos intoxicados
  • cuántos muertos

Y eso es lo verdaderamente grave.

Porque cuando un país puede anticipar sus tragedias y aun así no logra evitarlas, el problema deja de ser coyuntural.

Se vuelve estructural.

La pregunta inevitable

No es por qué murieron ocho personas en 24 horas.

Es por qué el país sigue aceptando que esto pase… como si fuera parte del calendario.

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