Ciudad de Panamá. Los ciudadanos dominicanos ya no necesitarán una visa estampada para viajar a Panamá. El Gobierno panameño derogó el decreto que desde 2015 imponía ese requisito, al concluir que ya no existen razones de seguridad ni técnicas que justifiquen mantener la restricción. La medida entra en vigor de inmediato mediante el Decreto Ejecutivo No. 12, firmado por el presidente José Raúl Mulino.
La decisión representa mucho más que un cambio migratorio.
Supone el reconocimiento de que las condiciones que llevaron a imponer la visa hace más de una década han cambiado y envía una señal de mayor confianza entre dos países que mantienen estrechos vínculos comerciales, turísticos y humanos.
Durante años, la exigencia de una visa estampada fue motivo de críticas por parte de viajeros, empresarios y estudiantes dominicanos. El trámite implicaba costos adicionales, mayor burocracia y limitaciones para quienes necesitaban desplazarse con rapidez hacia uno de los principales centros logísticos y financieros de América Latina.
La eliminación de ese requisito facilitará el intercambio.
Más turismo, más negocios, mayor movilidad profesional y mejores oportunidades para fortalecer las relaciones económicas entre ambos países. En una región donde todavía abundan las barreras al movimiento de personas, reducir obstáculos representa una ventaja competitiva.
La medida también deja una enseñanza.
Las políticas migratorias no deberían ser permanentes por inercia. Deben revisarse periódicamente para determinar si las circunstancias que las originaron siguen existiendo. Panamá entendió que mantener una restricción sin justificación actualizada termina perjudicando tanto a los viajeros como a la propia economía.
Ahora corresponde aprovechar esa oportunidad.
La facilidad para viajar no solo beneficia a quienes desean hacer turismo. También impulsa inversiones, intercambios académicos, comercio y cooperación regional, sectores donde República Dominicana y Panamá mantienen intereses comunes.
El levantamiento de la visa constituye una buena noticia para miles de dominicanos.
Pero también recuerda algo más importante.
La integración regional no se construye únicamente con discursos diplomáticos.
Se construye eliminando las barreras que dificultan el contacto entre las personas.










