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Sam Altman critica el uso de inteligencia artificial en computadoras personales y desata debate sobre el control tecnológico

El director ejecutivo de OpenAI considera ineficiente que los usuarios ejecuten modelos de inteligencia artificial en sus propios equipos. Sus declaraciones plantean una contradicción: mientras defiende concentrar los recursos informáticos en grandes centros de datos, su empresa también ha desarrollado tecnologías para utilizar IA sin depender de la nube.

Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, ha provocado una nueva controversia al cuestionar la conveniencia de ejecutar inteligencia artificial directamente en computadoras personales, una alternativa que permite utilizar modelos sin depender de servicios externos como ChatGPT.

Durante una entrevista en el pódcast Cheeky Pint, conducido por John Collison, cofundador de Stripe, Altman argumentó que mantener memoria informática en millones de equipos particulares constituye una utilización ineficiente de recursos tecnológicos que actualmente escasean.

Su razonamiento parte de que las computadoras personales permanecen inactivas durante buena parte del tiempo. Según su estimación, la memoria destinada a ejecutar modelos locales podría utilizarse apenas un 5 % del tiempo, mientras los centros de datos permiten aprovecharla de manera más continua.

La afirmación aparece en un contexto de encarecimiento de los componentes informáticos. Según la consultora TrendForce, los precios contractuales de la memoria DRAM convencional aumentaron entre un 90 % y un 95 % durante el primer trimestre de 2026.

Sin embargo, el argumento de Altman deja fuera consideraciones importantes.

Ejecutar inteligencia artificial localmente permite conservar información sensible dentro del propio dispositivo, trabajar sin conexión a internet y reducir la dependencia de plataformas que pueden modificar unilateralmente sus precios, condiciones y disponibilidad.

Además, concentrar el procesamiento en grandes centros de datos también implica enormes inversiones en electricidad, refrigeración e infraestructura. La eficiencia de una instalación centralizada no significa necesariamente que resulte más económica o conveniente para todos los usuarios.

Existe otra contradicción. En agosto de 2025, OpenAI presentó sus modelos de pesos abiertos gpt-oss, diseñados precisamente para que desarrolladores y particulares puedan utilizarlos en infraestructura propia. La compañía promovió entonces una alternativa tecnológica cuya expansión su director ejecutivo cuestiona ahora desde el punto de vista del consumo de recursos.

El debate también tiene una dimensión comercial. OpenAI obtiene ingresos ofreciendo servicios de inteligencia artificial a través de plataformas centralizadas. La expansión de modelos capaces de funcionar sin suscripciones ni conexiones permanentes podría reducir la dependencia de ese negocio.

Esto no invalida automáticamente el argumento técnico de Altman, pero obliga a considerar los intereses económicos de su empresa al evaluar sus declaraciones.

La escasez de memoria tampoco puede atribuirse exclusivamente a los usuarios particulares. La demanda de los grandes operadores de centros de datos constituye uno de los factores que presionan la capacidad de producción mundial.

La discusión de fondo trasciende la eficiencia informática: quién debe controlar la infraestructura de la inteligencia artificial y hasta qué punto los ciudadanos podrán utilizarla sin depender permanentemente de un reducido grupo de corporaciones tecnológicas.

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