El combustible supera los US$4 por galón mientras tres de las mayores refinerías ganaron US$12,600 millones en tres meses; Washington busca aumentar capacidad y procesar más petróleo venezolano
Washington. Donald Trump lleva semanas acusando a las grandes refinerías estadounidenses de ganar demasiado dinero mientras los consumidores pagan gasolina cada vez más cara.
Ahora las quiere sentadas frente a él.
El presidente recibirá este martes en la Casa Blanca a ejecutivos de algunas de las principales compañías petroleras del país para discutir cómo aumentar la capacidad de refinación y reducir los precios de los combustibles.
La reunión ocurre en un momento incómodo para la industria.
El precio promedio de la gasolina supera los US$4 por galón y llega al fin de semana del Día del Trabajo en su nivel más alto registrado para esta época del año.
Trump ya pidió al Departamento de Justicia investigar posibles abusos de precios y exigió a las compañías utilizar parte de sus ganancias para reducir lo que pagan los consumidores.
Hay mucho dinero sobre la mesa.
Marathon Petroleum, Phillips 66 y Valero obtuvieron conjuntamente US$12,600 millones de beneficios durante el segundo trimestre, impulsadas por mayores márgenes de gasolina y diésel y por la demanda internacional provocada por las interrupciones energéticas de la guerra con Irán.
Pero las refinerías también tienen un argumento.
Estados Unidos está utilizando prácticamente el 100 % de su capacidad de refinación disponible.
Construir una nueva refinería puede tardar años y costar miles de millones de dólares.
La Casa Blanca sostiene que regulaciones y políticas de gobiernos demócratas provocaron cierres y desalentaron nuevas inversiones. Ahora busca medidas inmediatas para ampliar instalaciones existentes y aumentar la producción.
Entre las compañías invitadas aparecen Marathon, Chevron, Valero, Delek y PBF Energy.
ExxonMobil no estará.
Su ausencia llega después de que su director ejecutivo, Darren Woods, calificara a Venezuela como “no invertible” durante una reunión anterior. Trump respondió públicamente amenazando con dejar a Exxon fuera de los nuevos negocios petroleros venezolanos.
Precisamente Venezuela será parte de la conversación.
Washington quiere incrementar rápidamente el envío de crudo venezolano hacia las refinerías estadounidenses como parte de su estrategia para aumentar la oferta y contener los precios.
La relación entre Trump y las petroleras atraviesa así una contradicción curiosa.
El presidente necesita que produzcan más.
Pero también quiere que ganen menos.
Este martes las sentará en la Casa Blanca para explicarles ambas cosas.










