El Gobierno enviará pagos de US$90 y US$500 a millones de estadounidenses, mientras el presidente promete otros US$5,000 por adulto si los republicanos conservan el control del Congreso.
WASHINGTON. Donald Trump ha colocado los pagos directos a los ciudadanos en el centro de su ofensiva económica cuando falta menos de un mes para las elecciones de medio término que decidirán el control del Congreso de Estados Unidos.
La administración anunció que más de 20 millones de beneficiarios de Medicare recibirán durante octubre un pago único de US$90 destinado a compensar parcialmente el costo de sus primas de seguro médico.
Los recursos procederán del Medicare Improvement Fund y serán enviados mediante depósito directo o cheque.
La medida movilizará alrededor de US$2,000 millones.
No es el único pago que llegará a los ciudadanos antes de las elecciones del 3 de noviembre.
El Gobierno comenzó también a distribuir reembolsos de US$500 a cerca de un millón de personas inscritas en seguros adquiridos mediante HealthCare.gov, el mercado federal creado bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible, conocida como Obamacare.
La administración sostiene que esos recursos corresponden a tarifas cobradas en exceso para financiar el funcionamiento del mercado de seguros.
Los pagos abarcan unos 30 estados.
Pero la propuesta más ambiciosa es también la que genera mayores dudas.
Trump prometió entregar un “dividendo” de US$5,000 a cada ciudadano estadounidense adulto si el Partido Republicano conserva el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado.
El mandatario presentó la propuesta durante la convención republicana celebrada en Dallas en septiembre.
Estados Unidos tiene alrededor de 240 millones de ciudadanos adultos, por lo que cumplir la promesa costaría aproximadamente US$1.2 billones.
La Casa Blanca ha sugerido que parte de los recursos podría proceder de los ingresos generados por los aranceles.
Sin embargo, la recaudación obtenida hasta ahora está muy lejos de cubrir una transferencia de esa magnitud y cualquier desembolso semejante necesitaría autorización del Congreso.
Incluso algunos legisladores republicanos han expresado reservas por el posible impacto del plan sobre el déficit y la inflación.
Los anuncios llegan en un momento políticamente complicado para Trump.
El costo de vida continúa siendo una de las principales preocupaciones de los estadounidenses y las encuestas muestran un deterioro considerable en la valoración de su manejo de la economía.
Los precios de los combustibles y de los seguros médicos han aumentado, mientras la guerra con Irán y las políticas arancelarias han agregado nuevas presiones sobre los hogares.
Trump insiste en que la economía estadounidense es fuerte y sostiene que su administración ha conseguido aumentar los ingresos federales y reducir distintos costos.
Ahora intenta trasladar ese argumento directamente al bolsillo de los ciudadanos.
Dos de los cheques tienen mecanismos concretos de distribución.
El tercero depende de una condición mucho mayor: que los republicanos ganen las elecciones.
A menos de un mes de las urnas, la economía estadounidense ha entrado definitivamente en campaña.
Y esta vez, literalmente, con cheques.










