La Paz, Bolivia. Al menos 57 personas fueron detenidas este sábado tras fuertes enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes que mantienen bloqueos y protestas contra el gobierno boliviano.
Los choques ocurrieron principalmente en accesos estratégicos hacia La Paz y en la ciudad de El Alto, donde policías y militares intentaron despejar rutas bloqueadas desde hace casi dos semanas.
Según reportes oficiales y medios locales, los manifestantes utilizaron:
- piedras
- petardos
- barricadas
- pequeñas cargas de dinamita artesanal
para frenar el avance de las fuerzas del orden, que respondieron con gases lacrimógenos y equipos antimotines.
El gobierno boliviano afirmó que las operaciones buscan abrir “corredores humanitarios” para permitir el ingreso de alimentos, combustible y oxígeno médico a La Paz, ciudad que permanece parcialmente cercada por los bloqueos.
Las protestas comenzaron por demandas sindicales y sectoriales, pero evolucionaron rápidamente hacia pedidos de renuncia del presidente Rodrigo Paz, en medio de una creciente crisis económica y política.
Entre los grupos movilizados figuran:
- la Central Obrera Boliviana (COB)
- cooperativistas mineros
- maestros rurales
- organizaciones indígenas aymaras
- sectores afines a Evo Morales.
La tensión escaló especialmente después de que el gobierno coordinara operativos conjuntos entre Policía y Fuerzas Armadas para levantar bloqueos en carreteras nacionales.
El Ejecutivo acusa a sectores radicales de intentar “desestabilizar la democracia” y advirtió que quienes busquen forzar la caída del gobierno enfrentarán procesos judiciales.
Mientras tanto, dirigentes sindicales y campesinos sostienen que el gobierno perdió legitimidad y es incapaz de responder a:
- inflación
- escasez
- desempleo
- crisis de abastecimiento.
La situación ya dejó muertos, cientos de heridos y miles de vehículos atrapados en carreteras bloqueadas. Hospitales y mercados de La Paz reportan dificultades de suministro.
Bolivia parece estar entrando en una fase bastante peligrosa:
cuando las protestas dejan de pedir soluciones y empiezan a pedir directamente la caída del gobierno.
Ahí la discusión ya no es económica.
Es sobre quién conserva realmente el control del Estado.










