Santo Domingo. La procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, lanzó una de sus advertencias más contundentes hasta la fecha al afirmar que quienes apuestan por la impunidad no lograrán doblegar al Ministerio Público ni detener los procesos judiciales en curso.
La magistrada sostuvo que sectores afectados por investigaciones y procesos judiciales han intensificado ataques, presiones y campañas de descrédito, precisamente porque perciben que el clima de impunidad al que estaban acostumbrados está cambiando.
Su mensaje fue directo:
“Los que apuestan a la impunidad no nos van a doblegar”.
La declaración ocurre en un contexto especialmente sensible para la justicia dominicana, marcado por decisiones recientes en casos de alto perfil, debates sobre independencia judicial y cuestionamientos provenientes de distintos actores políticos y económicos.
Más allá del caso concreto que motivó sus palabras, el mensaje tiene una dimensión institucional.
La Procuraduría intenta transmitir que las investigaciones continuarán independientemente de la presión mediática, política o económica que puedan generar.
El verdadero desafío, sin embargo, no será la firmeza del discurso.
Será la consistencia de los resultados.
Porque la lucha contra la corrupción no se gana con declaraciones memorables ni con ruedas de prensa.
Se gana cuando los expedientes sobreviven los tribunales.
Cuando las pruebas resisten el escrutinio judicial.
Y cuando la ciudadanía percibe que la ley se aplica con el mismo rigor sin importar apellido, fortuna o influencia.
En una democracia, la justicia necesita dos cosas al mismo tiempo:
independencia para investigar.
Y credibilidad para convencer.
Sin la primera, se convierte en adorno.
Sin la segunda, se convierte en sospecha.










