Las exportaciones de minerales estratégicos cayeron 28 % hacia Estados Unidos y 51 % hacia Japón durante el primer semestre
Pekín. China comenzó a utilizar con mayor fuerza una de sus principales ventajas en la guerra económica mundial: el dominio de las tierras raras.
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones chinas de los elementos sometidos a restricciones cayeron 28 % hacia Estados Unidos y 51 % hacia Japón, según datos de la Administración General de Aduanas de China recogidos por Nikkei Asia.
La caída no responde únicamente a una menor demanda.
Pekín introdujo un sistema de licencias para controlar las exportaciones de siete tierras raras estratégicas, entre ellas el disprosio y el terbio, materiales esenciales para fabricar imanes de alto rendimiento utilizados en automóviles, electrónica, aviación y sistemas militares.
El efecto ya comienza a sentirse fuera de China.
En total, las exportaciones mundiales de estos materiales disminuyeron 16 % durante el mismo período.
China posee una ventaja difícil de sustituir rápidamente.
Aunque otros países tienen yacimientos, Pekín controla alrededor del 85 % de la capacidad mundial de refinado de tierras raras. Hace apenas tres años su participación rondaba el 90 %.
Eso significa que encontrar el mineral no resuelve el problema.
También hay que procesarlo.
Estados Unidos, Japón y otros países llevan años invirtiendo para reducir esa dependencia, pero desarrollar minas, plantas de separación y cadenas industriales alternativas requiere tiempo y miles de millones de dólares.
Las tierras raras se han convertido además en una pieza directa del enfrentamiento comercial entre Washington y Pekín.
China ya ha limitado el suministro de ocho de estos elementos a Estados Unidos y durante los últimos cinco años casi ha triplicado el número de restricciones aplicadas a sus exportaciones.
En junio, Pekín respondió a nuevas medidas estadounidenses imponiendo controles sobre productos de doble uso destinados a varias empresas norteamericanas y prohibiendo a entidades estatales comprar productos de 46 compañías de Estados Unidos.
La dependencia estadounidense no es menor.
Sectores que representan alrededor de US$1.2 billones, cerca del 4 % del PIB de Estados Unidos, dependen directamente de materiales vinculados a estas cadenas de suministro.
Washington intenta construir alternativas y la participación china en el refinado mundial podría caer hasta aproximadamente 70 % en 2035.
Pero 2035 queda lejos.
La batalla comercial es ahora.
Estados Unidos domina buena parte de la tecnología más avanzada del mundo.
China controla materiales sin los cuales una parte de esa tecnología no puede fabricarse.
Y acaba de recordar que también sabe cerrar el grifo.










